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Todas
las personas saben lo que es sentir ansiedad: los hormigueos
en el estómago antes de la primera cita, la tensión que usted
siente cuando su jefe está enojado, la forma en que su corazón
late si usted est en peligro. La ansiedad lo incita a actuar.
Lo anima a enfrentarse a una situación amenazadora. Lo hace
estudiar más para ese examen y lo mantiene alerta cuando está
dando un discurso. En general, lo ayuda a enfrentarse a las
situaciones.
Pero
si usted sufre de trastorno de ansiedad, esta emoción
normalmente útil puede dar un resultado precisamente contrario:
evita que usted se enfrente a una situación y trastorna su
vida diaria. Los trastornos de ansiedad no son sólo un caso
de "nervios." Son enfermedades frecuentemente relacionadas
con la estructura biológica y las experiencias en la vida
de un individuo y con frecuencia son hereditarias. Existen
varios tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus características
propias.
Un
trastorno de ansiedad puede hacer que se sienta ansioso casi
todo el tiempo sin ninguna causa aparente. O las sensaciones
de ansiedad pueden ser tan incómodas que, para evitarlas,
usted hasta suspenda algunas de sus actividades diarias. O
usted puede sufrir ataques ocasionales de ansiedad tan intensos
que lo aterrorizan e inmovilizan.
En
el "National Institute of Mental Health" (NIMH),
la agencia federal que lleva a cabo y apoya la investigación
relacionada con trastornos mentales, la salud mental y del
cerebro, los científicos están aprendiendo cada vez más y
más respecto a la naturaleza de los trastornos de ansiedad,
sus causas y cómo mitigarlos.
Muchas
personas confunden estos trastornos y piensan que los individuos
deberían sobreponerse a los síntomas usando tan sólo la fuerza
de voluntad. El querer que los síntomas desaparezcan no da
resultado, pero hay tratamientos que pueden ayudarlo. Es por
esto que el NIMH ha preparado este folleto: para ayudarlo
a comprender estas situaciones, describir los tratamientos
y explicar el papel que juega la investigación en la lucha
para vencer la ansiedad y otros trastornos mentales.
Este
folleto le ofrece explicaciones breves de trastorno de ansiedad
generalizada, de trastorno por pánico (que a veces se presenta
acompañado de agorafobia), de fobias específicas, de
fobias sociales, de trastorno obsesivo-compulsivo y
de trastorno postraumático por tensión. Se puede obtener más
información sobre algunos de estos trastornos de ansiedad
a través del NIMH o de otras fuentes. (Vea la lista al final
de este folleto).
Trastorno
de Ansiedad Generalizada
Yo
siempre pensé que era aprensivo. Me sentía inquieto y no podía
descansar. A veces estas sensaciones iban y venían. Otras
veces eran constantes. Podían durar días. Me preocupaba por
la cena que iba a preparar para la fiesta o cuál sería un
magnífico regalo para alguien. Simplemente no podía dejar
nada de lado.
Tenía
serios problemas para dormir. Hubo ocasiones en que despertaba
ansioso en la mañana o en la mitad de la noche. Me costaba
trabajo concentrarme aún mientras leía el periódico o una
novela. A veces me sentía un poco mareado. Mi corazón latía
apresuradamente o me golpeaba en el pecho. Esto me preocupaba
aún más.
El
Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo
que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida
diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún cuando nada
parece provocarlas. El padecer de este trastorno significa
anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose
excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo.
Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil
de localizar. El simple hecho de pensar en pasar el día provoca
ansiedad.
Las
personas que padecen de TAG no parecen poder deshacerse de
sus inquietudes aún cuando generalmente comprenden que su
ansiedad es más intensa de lo que la situación justifica.
Quienes padecen de TAG también parecen no poder relajarse.
Frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer
dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos,
especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión
muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, transpiración
o accesos de calor. Pueden sentirse mareadas o que les falta
el aire. Pueden sentir náusea o que tienen que ir al baño
frecuentemente. O pueden sentir como si tuvieran un nudo en
la garganta.
Depresión
La
depresión frecuentemente acompaña a los trastornos de ansiedad
y, cuando esto sucede, también debe atenderse. Los sentimientos
de tristeza, apatía o desesperanza, cambios en el apetito
o en el sueño así como la dificultad en concentrarse que frecuentemente
caracterizan a la depresión pueden ser tratados con efectividad
con medicamentos antidepresivos o, dependiendo de la severidad
del mal, con psicoterapia. Algunas personas responden mejor
a una combinación de medicamentos y psicoterapia. El tratamiento
puede ayudar a la mayoría de las personas que sufren de depresión.
Muchos
individuos con TAG se sobresaltan con mayor facilidad que
otras personas. Tienden a sentirse cansados, les cuesta trabajo
concentrarse y a veces también sufren de depresión.
Por
lo general, el daño asociado con TAG es ligero y las personas
con ese trastorno no se sienten restringidas dentro del medio
social o en el trabajo. A diferencia de muchos otros trastornos
de ansiedad, las personas con TAG no necesariamente evitan
ciertas situaciones como resultado de su trastorno. Sin embargo,
si éste es severo, el TAG puede ser muy debilitante, resultando
en dificultad para llevar a cabo hasta las actividades diarias
más simples.
El
TAG se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia
a personas en su niñez o adolescencia, pero también puede
comenzar en la edad adulta. Es más común en las mujeres que
en los hombres y con frecuencia ocurre en los familiares de
las personas afectadas. Se diagnostica cuando alguien pasa
cuando menos 6 meses preocupándose excesivamente por varios
problemas diarios.
Padecer
de TAG siempre quiere decir anticipar desastres, frecuentemente
preocuparse demasiado por la salud, el dinero, la familia
o el trabajo. Las preocupaciones frecuentemente se presentan
acompañadas de síntomas físicos tales como temblores, tensión
muscular y náusea.
En
general, los síntomas de TAG tienden a disminuir con la edad.
Un tratamiento acertado puede incluir un medicamento llamado
buspirone. Se están llevando a cabo investigaciones para confirmar
la efectividad de otros medicamentos como benzodiazepinas
y antidepresivos. También son útiles la técnica de terapia
de comportamiento cognoscitivo, las técnicas de relajamiento
y de retroalimentación para controlar la tensión muscular.
Trastorno
de Pánico
Comenzó
hace 10 años. Estaba sentada durante un seminario en un hotel
y esta sensación salió de la nada. Sentí que me estaba muriendo.
Para
mí, un ataque de pánico es casi una experiencia violenta.
Siento que me estoy volviendo loca. Me hace sentir que estoy
perdiendo el control en forma extrema. Mi corazón late con
fuerza, todo parece irreal y hay una fuerte sensación de calamidad
inminente.
Entre
un ataque y otro existe este pavor y ansiedad de que van a
regresar. El tratar de escapar a estas sensaciones de pánico
puede ser agotador.
Síntomas
de un ataque de pánico
- Palpitaciones
- Dolores
en el pecho
-
Mareos o vértigos
- Náusea
o problemas estomacales
- Sofocos
o escalofríos
- Falta
de aire o una sensación de asfixia
-
Hormigueo o entumecimiento
- Estremecimiento
o temblores
- Sensación
de irrealidad
- Terror
-
Sensación de falta de control o estarse volviendo loco
- Temor
a morir
- Transpiración
Quienes
padecen de trastornos de pánico experimentan sensaciones de
terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo
aviso. No pueden anticipar cuando les va a ocurrir un ataque
y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre
cada uno al preocuparse de cuando y donde les llegará el siguiente.
Entre tanto, existe una continua preocupación de que en cualquier
momento se va a presentar otro ataque.
Cuando
llega un ataque de pánico, lo más probable es que usted sufra
palpitaciones y se sienta sudoroso, débil o mareado. Puede
sentir cosquilleo en las manos o sentirlas entumecidas y posiblemente
se sienta sofocado o con escalofríos. Puede experimentar dolor
en el pecho o sensaciones de ahogo, de irrealidad o tener
miedo de que suceda una calamidad o de perder el control.
Usted puede, en realidad, creer que está sufriendo un ataque
al corazón o de apoplejía, que está perdiendo la razón o que
está al borde de la muerte. Los ataques pueden ocurrir a cualquier
hora aún durante la noche al estar dormido, aunque no esté
soñando. Mientras casi todos los ataques duran aproximadamente
dos minutos, en ocasiones pueden durar hasta 10 minutos. En
casos raros pueden durar una hora o más.
Usted
puede en realidad creer que está sufriendo un ataque al corazón,
que est volviéndose loco o que está al borde de la muerte.
Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún durante la
noche al estar dormido, aunque no esté soñando.
El
trastorno de pánico ataca cuando menos al 1.6 por ciento de
la población y es doblemente más común en las mujeres que
en los hombres. Puede presentarse a cualquier edad, en los
niños o en los ancianos, pero casi siempre comienza en los
adultos jóvenes. No todos los que sufren ataques de pánico
terminan teniendo trastornos de pánico; por ejemplo, muchas
personas sufren un ataque y nunca vuelven a tener otro. Sin
embargo, para quienes padecen de trastornos de pánico es importante
obtener tratamiento adecuado. Un trastorno así, si no se atiende,
puede resultar en invalidez.
El
trastorno de pánico frecuentemente va acompañado de otros
problemas tales como depresión o alcoholismo y puede engendrar
fobias, relacionadas con lugares o situaciones donde
los ataques de pánico han ocurrido. Por ejemplo, si usted
experimenta un ataque de pánico mientras usa un elevador,
es posible que llegue a sentir miedo de subir a los elevadores
y posiblemente empiece a evitar usarlos.
Las
vidas de algunas personas han llegado a hacerse muy restringidas
porque evitan actividades diarias normales como ir al mercado,
manejar un vehículo o, en algunos casos hasta salir de su
casa. O bien, pueden llegar a confrontar una situación que
les causa miedo siempre y cuando vayan acompañadas de su cónyuge
o de otra persona que les merezca confianza. Básicamente,
evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas sentirse
indefensas si ocurre un ataque de pánico. Cuando, como resultado
de este mal, las vidas de las personas llegan a ser tan restringidas
como sucede en casi una tercera parte de las personas que
padecen de trastornos de pánico, se le llama agorafobia.
La tendencia hacia trastornos de pánico y agorafobia tiende
a ser hereditario. Sin embargo un tratamiento oportuno al
trastorno de pánico puede frecuentemente detener el progreso
hacia la agorafobia.
Se
han hecho estudios que demuestran que un tratamiento adecuado,
un tipo de psicoterapia llamada terapia de comportamiento
cognoscitivo, medicamentos o posiblemente una combinación
de ambos, ayuda del 70 al 90 por ciento de las personas con
trastornos de pánico. Se puede apreciar una significante mejoría
entre 6 a 8 semanas después de iniciarse el tratamiento.
Los
medios usados en la terapia de comportamiento cognoscitivo
enseñan al paciente a ver las situaciones de pánico de manera
diferente y enseñan varios modos de reducir la ansiedad, por
ejemplo haciendo ejercicios de respiración o acudiendo a técnicas
que dan nuevo enfoque a la atención. Otra técnica que se usa
en la terapia de comportamiento cognoscitivo, conocida como
terapia de exposición frecuentemente puede mitigar las fobias
resultantes de un trastorno de pánico. En la terapia de exposición,
se expone poco a poco a las personas a la situación temida
hasta que llegan a hacerse insensibles a ella.
Algunas
personas encuentran el mayor alivio a los síntomas del trastorno
de pánico cuando toman ciertos medicamentos recetados por
el médico. Esos medicamentos, al igual que la terapia de comportamiento
cognoscitivo, pueden ayudar a prevenir ataques de pánico o
a reducir su frecuencia y severidad. Los dos tipos de medicamentos
que se ha comprobado son seguros y efectivos en el tratamiento
del trastorno de pánico son los antidepresivos y las benzodiazepinas.
Fobias
Las
fobias suceden en distintas formas. Una fobia
específica significa un miedo a algún objeto o situación
determinada. Una fobia social es el miedo
a colocarse en una situación sumamente vergonzosa en un medio
social. Por último, la agorafobia, que frecuentemente
acompaña al trastorno de pánico es el miedo que siente la
persona de encontrarse en cualquier situación que pueda provocar
un ataque de pánico o de la cual le sea difícil escapar si
éste llegara a ocurrir.
Fobias
específicas
Tengo
miedo de viajar en avión y por lo tanto ya no lo hago. Es
una sensación horrible la que siento cuando se cierra la puerta
del avión y me siento metido en una trampa. Mi corazón late
fuertemente y sudo la gota gorda. Si alguien comienza a hablarme
me pongo tenso y me preocupo. Cuando el avión comienza a ascender
no hace otra cosa que reforzar el miedo de que no puedo salir
de ahí. Me imagino que estoy perdiendo el control, que mi
mente danza como loca, que subo por las paredes, pero por
supuesto, nunca lo hago. No me da miedo que el avión se estrelle
o que nos toque clima turbulento. Es únicamente esa sensación
de estar atrapado. Siempre que he querido cambiar de trabajo
tengo que pensar "¿va a ser necesario viajar en avión?"
Por el momento solamente voy a lugares a los que pueda ir
manejando o por tren. Mis amigos siempre me dicen que, de
todas maneras, no podría salirme de un tren que va viajando
a altas velocidades así que ¿por qué los trenes no me molestan?
Yo les contesto que éste no es un miedo racional.
Muchas
personas experimentan fobias específicas, miedos intensos
e irracionales a ciertas cosas o situaciones; algunos de los
más comunes son: perros, espacios cerrados, alturas, escaleras
eléctricas, túneles, manejar en carreteras, agua, volar y
heridas que produzcan sangre. Las fobias no son únicamente
miedo extremo, son miedo irracional. Usted puede esquiar en
las montañas más altas con toda facilidad pero siente pánico
de subir al 10º piso de un edificio de oficinas. Los adultos
con fobias comprenden que sus miedos son irracionales
pero frecuentemente enfrentarse a los objetos o a las situaciones
que las ocasionan o siquiera pensar en enfrentarlos, ocasiona
un ataque de pánico o ansiedad severa.
Las
fobias no son únicamente miedo extremo, son miedo irracional.
Usted puede esquiar en las más altas montañas con toda facilidad
pero siente pánico de subir al 10º piso de un edificio de
oficinas.
Las
fobias específicas atacan a más de una de cada diez
personas. Nadie sabe exactamente qué las ocasiona aunque parece
que son hereditarias y que son más comunes en las mujeres.
Generalmente las fobias aparecen primero en la adolescencia
o en la edad adulta. Comienzan repentinamente y tienden a
ser más persistentes que las que se inician en la niñez; de
las fobias de los adultos únicamente más o menos el
20 por ciento desaparecen solas. Cuando los niños tienen fobias
específicas, por ejemplo, miedo a los animales, esos miedos
por lo general desaparecen con el tiempo aunque pueden extenderse
a la edad adulta. Nadie sabe por qué persisten en algunas
personas y desaparecen en otras.
Las
personas con fobias no sienten la necesidad de recibir
tratamiento, si les es fácil evitar lo que les causa miedo.
Sin embargo, en ocasiones tendrán que tomar decisiones importantes
en su carrera o en lo personal para evitar una situación que
les produzca fobia.
Cuando
las fobias interfieren con la vida de una persona,
el tratamiento puede servir de ayuda. Un tratamiento efectivo
generalmente involucra cierto tipo de terapia de conocimiento
cognoscitivo llamada insensibilización o terapia de exposición,
en la cual los pacientes se exponen gradualmente a lo que
los asusta hasta que el miedo comienza a desaparecer. Tres
cuartas partes de pacientes se benefician grandemente con
este tratamiento. Los ejercicios de relajamiento y respiración
también contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad.
No
existe hasta ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos,
para fobias específicas, pero en ocasiones ciertas
medicinas pueden recetarse para ayudar a reducir los síntomas
de ansiedad antes de que la persona se enfrente a una situación
de fobia.
Fobia
Social
Yo
no podía aceptar invitaciones ni ir a fiestas. Por un tiempo
ni siquiera podía ir a mis clases. En mi segundo ano de facultad
tuve que quedarme en mi casa durante un semestre.
Mi
miedo podía presentarse en cualquier situación social. Sentía
ansiedad aún antes de salir de mi casa y aumentaba al irme
aproximando a mi clase, a la fiesta o adonde quiera que iba.
Sentía el estómago descompuesto y casi creía tener gripe.
Mi corazón latía fuertemente, las palmas de las manos se me
llenaban de sudor y tenía la sensación de estar separada de
mí misma y de todos los demás.
Cuando
entraba a un salón lleno de gente, me ruborizaba y sentía
que todos los ojos estaban puestos en mí. Me daba vergüenza
pararme en un rincón yo sola pero no podía pensar en qué decir
a nadie. Me sentía tan torpe que me quería ir inmediatamente.
La
fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse
humillado en situaciones sociales, especialmente de actuar
de tal modo que se coloque uno en una situación vergonzosa
frente a las demás personas. Frecuentemente es hereditaria
y puede estar acompañada de depresión o de alcoholismo. La
fobia social frecuentemente comienza alrededor del
principio de la adolescencia o aún antes.
Si
usted sufre de fobia social tiene la idea de que las
otras personas son muy competentes en público y que usted
no lo es. Pequeños errores que usted cometa pueden parecerle
mucho más exagerados de lo que en realidad son. Puede parecerle
muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas
lo están mirando. Puede tener miedo de estar con personas
que no sean las más allegadas a usted. O su miedo puede ser
más específico, como el sentir ansiedad si tiene que dar un
discurso, hablar con un jefe o alguna otra persona con autoridad,
o bien aceptar una invitación. La fobia social más
común es el miedo de hablar en público. En ocasiones, la fobia
social involucra un miedo general a situaciones sociales tales
como fiestas. Menos frecuente es el miedo de usar un baño
público, comer fuera de casa, hablar por teléfono o escribir
en presencia de otras personas, como por ejemplo, escribir
un cheque.
Tratamiento
para Trastornos de Ansiedad
Muchas
personas con trastornos de ansiedad pueden ayudarse con un
tratamiento. La terapia para trastornos de ansiedad frecuentemente
incluye medicamentos o formas específicas de psicoterapia.
Los
medicamentos, aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos
para mitigar los síntomas de ansiedad. En la actualidad, gracias
a la investigación llevada a cabo por científicos en el NIMH
y otras instituciones de investigación, existen más medicamentos
disponibles que antes para el tratamiento de trastornos de
ansiedad. De tal manera que, si un medicamento no da el resultado
buscado, generalmente hay otros que se pueden probar. Además,
se están descubriendo nuevos medicamentos para el tratamiento
de los síntomas de ansiedad.
En
casi todos los medicamentos que se recetan para el tratamiento
de ansiedad, el médico generalmente inicia al paciente con
una dosis baja y gradualmente se la aumenta hasta llegar a
la dosis adecuada. Cada medicamento tiene efectos secundarios
pero éstos por lo general se llegan a tolerar o disminuyen
con el tiempo. Si los efectos secundarios llegan a ser un
problema, el doctor puede aconsejar al paciente que deje de
tomar el medicamento y que espere una semana, o más tiempo
en el caso de ciertas drogas, antes de probar uno nuevo. Cuando
el tratamiento está por terminarse, el doctor puede disminuir
la dosis gradualmente.
Las
investigaciones también han demostrado que la terapia de comportamiento
y la terapia de comportamiento cognoscitivo pueden ser efectivas
para el tratamiento de varios trastornos de ansiedad.
La
terapia de comportamiento se concentra en cambiar acciones
específicas y usa varias técnicas para disminuir o detener
un comportamiento indeseable. Por ejemplo, una técnica entrena
a los pacientes en respiración diafragm tica, un ejercicio
especial de respiración que consiste en respiraciones lentas,
profundas, para reducir la ansiedad. Esto es necesario porque
las personas que tienen ansiedad frecuentemente sufren de
hiperventilación, respirando rápidamente cortas cantidades
de aire que pueden provocar latidos rápidos del corazón, mareos
y otros síntomas. Otra técnica: terapia de exposición expone
gradualmente a los pacientes a aquello que los asusta y les
ayuda a vencer sus miedos.
Al
igual que la terapia de comportamiento, la terapia de comportamiento
cognoscitivo enseña a los pacientes a reaccionar en forma
diferente en las situaciones y sensaciones corporales que
desatan los ataques de pánico y otros síntomas de ansiedad.
Sin embargo, los pacientes también aprenden a comprender la
forma en que su manera de pensar contribuye a sus síntomas
y cómo cambiar sus pensamientos para disminuir la posibilidad
de que los síntomas ocurran. Este entendimiento de los patrones
de pensamiento se combina con la técnica de exposición y con
otras terapias de comportamiento para ayudar a las personas
a enfrentarse a las situaciones que les causan miedo. Por
ejemplo, alguien que se siente mareado durante un ataque de
pánico y teme que se va a morir puede recibir ayuda con la
siguiente técnica que se usa en la terapia de comportamiento
cognoscitivo: el terapeuta le pide al paciente que dé vueltas
en un mismo lugar hasta que se marée. Cuando el paciente se
alarma y comienza a pensar: "me voy a morir," él
aprende a reemplazar ese pensamiento con otro más apropiado
como "no es més que un pequeño mareo; yo puedo controlarlo."
Aunque
este trastorno frecuentemente se confunde con timidez, no
son lo mismo. Las personas tímidas pueden sentirse muy incómodas
cuando están con otras personas, pero no experimentan la extrema
ansiedad al anticipar una situación social y no necesariamente
evitan circunstancias que las haga sentirse cohibidas. En
cambio, las personas con una fobia social no necesariamente
son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras
personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales,
como caminar en un pasillo con personas a los lados o dando
un discurso, pueden sentir intensa ansiedad. La fobia
social trastorna la vida normal, interfiriendo con una carrera
o con una relación social. Por ejemplo: un trabajador puede
dejar de aceptar un ascenso en su trabajo por no poder hacer
presentaciones en público. El miedo a un evento social puede
comenzar semanas antes y los síntomas pueden ser muy agotadores.
Las
personas con fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden
sentirse totalmente cómodas con otras personas la mayor parte
del tiempo, pero en situaciones especiales pueden sentir intensa
ansiedad.
Las
personas con fobia social comprenden que sus sensaciones
son irracionales. Sin embargo, experimentan una gran aprensión
antes de enfrentarse a la situación que temen y harán todo
lo posible para evitarla. Aún cuando puedan enfrentarse a
lo que temen, generalmente sienten gran ansiedad desde antes
y están muy incómodas todo el tiempo. Posteriormente, las
sensaciones desagradables pueden continuar con la preocupación
de haber sido juzgados o con lo que los demás hayan pensado
u observado respecto a ellos.
Aproximadamente
el 80 por ciento de las personas que sufren de fobia
social encuentran alivio a sus síntomas cuando se les da tratamiento
de terapia de comportamiento cognoscitivo, de medicamentos,
o una combinación de ambos. La terapia puede involucrar aprender
a ver los eventos sociales en forma diferente; exponerse a
una situación social aparentemente amenazadora de tal manera
que les sea más fácil enfrentarse a ella; además, aprender
técnicas para reducir la ansiedad, adquirir habilidades sociales
y practicar técnicas de relajamiento.
Entre
los medicamentos que han probado ser efectivos están los antidepresivos
llamados inhibidores MAO. Las personas que padecen de una
forma específica de fobia social llamada fobia
de actuación han recibido ayuda de unos medicamentos llamados
bloques-beta. Por ejemplo, se puede recetar bloques-beta a
músicos y otras personas con este tipo de ansiedad para que
los tomen en día en que van a actuar.
Condiciones
Coexistentes
Muchas
personas padecen de un sólo tipo de trastorno de ansiedad
y nada más, pero no es raro que un trastorno de ansiedad venga
acompañado de otra enfermedad como por ejemplo depresión,
problemas alimenticios, alcoholismo, abuso de substancias
químicas u otro trastorno de ansiedad. Frecuentemente quienes
padecen de un trastorno de pánico o fobia social, por
ejemplo, también experimentan la intensa tristeza y desaliento
asociado con la depresión, o se hacen adictos al alcohol.
En esos casos, estos problemas también necesitarán atenderse.
A
veces los psicólogos, los trabajadores sociales y los consejeros
trabajan unidos con un psiquiatra u otro médico, quien receta
los medicamentos cuando éstos se requieren. Para algunas personas
la terapia de grupo o la de grupos de auto-ayuda son una parte
útil del tratamiento. A muchas personas les es más útil una
combinación de estas terapias.
Cuando
usted busca a un profesional de cuidado de la salud es importante
que pregunte qué tipos de terapia usa generalmente o si tiene
medicamentos disponibles. Es importante que usted se sienta
cómodo con la terapia. De no ser éste el caso, busque ayuda
en otro lado. Sin embargo, si usted ha estado tomando medicamentos,
es importante no cortar abruptamente el uso de algunos de
ellos, sino irlos rebajando bajo la supervisión de su médico.
Asegúrese de preguntar a su médico cómo dejar de tomar un
medicamento.
Recuerde,
sin embargo, que cuando usted encuentra a un profesional del
cuidado de la salud con el cual se siente satisfecho, ustedes
dos están trabajando en equipo. Entre los dos podrán desarrollar
un plan para su tratamiento del trastorno de ansiedad que
pueda involucrar medicamentos, terapia de comportamiento,
o terapia de comportamiento cognoscitivo, que consideren apropiado.
Sin embargo, los tratamientos para trastornos de ansiedad
no necesariamente dan resultado inmediatamente. Su médico
o terapeuta puede pedirle que siga un plan específico de tratamiento
por varias semanas para determinar si le está dando resultado.
El
NIMH continúa su búsqueda de nuevos y mejores tratamientos
para las personas con trastornos de ansiedad. El Instituto
apoya un programa muy amplio y multifacético sobre trastornos
de ansiedad; sus causas, diagnóstico, tratamiento y prevención.
Esta investigación involucra estudios de trastornos de ansiedad
en los humanos así como investigaciones de la base biológica
sobre ansiedad y sus fenómenos, en los animales. Es parte
de un esfuerzo masivo para vencer a los más grandes trastornos
mentales; es un esfuerzo que se está llevando a cabo durante
la década de los 90 que el Congreso ha designado como la Década
del Cerebro.
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