El cansancio, o astenia en el lenguaje médico, además
de un estado físico común y por ende poco tenido
en cuenta, es síntoma habitual de enfermedades tanto
orgánicas como psicológicas.
La fatiga física es un importante componente de los
mecanismos de retroalimentación negativa que nos alientan
a descansar cuando estamos cansados. Todos reconocemos los
síntomas de la fatiga física, fundamentalmente,
la sensación desagradable de tener las piernas pesadas,
un vigor físico disminuido y un deseo de recostarse
o, por lo menos, sentarse para recuperar nuestra energía.
Esto le sucede a cada uno de nosotros todos los días,
tal vez varias veces durante el transcurso del día
y, con seguridad, por la noche cuando nos preparamos para
ir a la cama y sentimos que nos envuelve el bien ganado sueño
al final de un día bien ocupado. Sin el reposo cotidiano
estimulado por la fatiga, no seríamos capaces de utilizar
efectivamente nuestras horas de vigilia.
Las enfermedades infecciosas, algunas afecciones crónicas,
las formas larvadas de depresión, la anemia o las hepatitis,
cursan con esa sensación de debilidad física,
de cansancio. Los deportistas, los estudiantes, las personas
sometidas a estrés, o situaciones que originen movilizaciones
o crisis vitales sufren de un estado de astenia.
Pero no siempre el cansancio está relacionado con
problemas de salud: puede ser provocado por el estrés,
el exceso de trabajo, la hiperactividad, el sobreentrenamiento
o los esfuerzos inhabitúales.
La astenia, no es una sensación útil. Es invalidante
y nos impide hacer esfuerzos de manera normal. La astenia
no está en relación al esfuerzo producido ni
es proporcional a éste. Un paciente que presenta astenia
física, en lugar de fatiga, es más probable
que experimente la astenia al principio del día, antes
de haber realizado cualquier gasto de energía, más
que al final del día. Estos pacientes asténicos
también sienten la astenia después del esfuerzo,
pero la sensación está fuera de toda proporción
al esfuerzo realizado. Esta falta de energía persistente
tiene un verdadero impacto en su vida cotidiana. Por otra
parte, la astenia es un problema muy desmoralizador para el
paciente. Un paciente con astenia puede verse enfrentado a
la incomprensión de su problema por parte de su familia,
de sus amigos, sus colegas de trabajo y aun hasta de su mismo
médico. La sensación de fatiga, la cual anteriormente
era el signo de un día laboral bien completo y el anticipo
de un reposo merecido, se ha vuelto una sensación de
malestar, la cual le impide realizar las tareas cotidianas
y se ha tornado el vínculo con un círculo vicioso
aparentemente indestructible
Por otro lado, en algunos casos aparece frente a un climático
estacional. No es relevante, ya que el cansancio es leve y
dura poco tiempo.
Se calcula que una de cada cinco consultas ambulatorias de
medicina general o interna está motivadas por la astenia.
En algunas ocasiones, se puede identificar la causa de este
cansancio y prescribir un tratamiento efectivo, aunque
la mayoría de las veces la astenia cede sin tratamientos
de ningún tipo una vez eliminada la causa que la ocasiona.
El manual de la IMS de Clasificación de las enfermedades
propone la siguiente clasificación:
R53 Astenia, asténica
I50.9 Astenia cardiaca (ver también Falla, corazón)
F45.3 Astenia cardiaca psicógena
I50.9 Astenia cardiovascular (ver también Falla, corazón)
F45.3 Astenia cardiovascular psicógena
I50.9 Astenia de corazón (ver también Falla,
corazón)
F45.3 Astenia de corazón psicógena
F44.4 Astenia histérica
I50.9 Astenia miocárdica (ver también Falla,
corazón)
F45.3 Astenia miocárdica psicógena
F48.0 Astenia nerviosa
F45.3 Astenia neurocirculatoria
F48.0 Astenia neurótica
F48.0 Astenia psicofisiológica
F48.0 Astenia psicógena
F48.0 Astenia psiconeurotica
F48.0 Reacción asténica psicofisiológica
R54 Astenia senil
Cuando no es posible dar con una causa específica de
la astenia, se habla de síndrome de fatiga crónica
o síndrome de astenia crónica (SAC). Este cuadro
se presta sin embargo a varias consideraciones ya que parece
en los tiempos actuales en lugar final de una inmensa cantidad
de situaciones y por ende pasar por alto la causa real de
ellas.
Este síndrome, o conjunto de síntomas, se caracteriza
por un cuadro de cansancio de más de medio año
de duración que produce una disminución mayor
del 50% en la capacidad para realizar las labores habituales.
Es, por otro lado, un cansancio que no mejora con el reposo.
Para etiquetarlo como tal síndrome, el médico
habrá descartado todas las causas conocidas de astenia,
tanto enfermedades orgánicas como psíquicas.
Y a estos dos síntomas mayores, cansancio y disminución
de la capacidad física, se suman otros menores, pero
casi siempre presentes, y que por orden de mayor a menor frecuencia
son: dificultad para concentrarse y déficit de memoria,
dolor de cabeza, molestias faríngeas, ganglios (adenopatías)
dolorosas en cuello o axilas, dolores musculares, pérdida
de fuerza, fiebre de pocas décimas, dolores articulares
y trastornos del sueño.
Pueden, en este síndrome de astenia
crónica, aparecer también alergias, dolores
abdominales, erupciones cutáneas y trastornos psíquicos,
pero estos síntomas son menos frecuentes que los antes
mencionados.
El SAC se presenta fundamentalmente entre los 20 y los 50
años, y afecta especialmente a mujeres, que muchas
veces son diagnosticadas de depresión, anemia, o cualquier
otra enfermedad que pueda explicar el cuadro.
Las causas como dijimos pueden ser de origen diverso: Psicógena,biológica,
socio-ambiental y biopsicosociales.
¿Por qué la astenia?
La causa no es conocida, aunque haya muchas teorías
que intentan explicarla. La más defendida es la del
origen vírico de la enfermedad; de hecho, este síndrome
presenta similitudes con las patologías víricas.
Además, casi siempre aparece después de un cuadro
viral agudo, catarro, gripe,... pero no se ha podido demostrar
nada en este sentido, ya que no se ha descubierto el virus
o familia de virus responsables del SAC.
Se ha apelado asimismo, como explicación al problema,
a una disfunción del sistema inmunológico. Cada
año que pasa, se conoce mejor la relación entre
estrés y sistema inmunológico.
La interrelación entre sistema inmunológico
y estrés es cada vez más conocida, y existe
amplia literatura que apoya la teoría de que cambios
estructurales se ocasionan en las áreas encefálicas
en relación con la vida emocional y hormonal.
Hoy se sabe, por ejemplo, que las personas estresadas experimentan,
y sufren, un descenso de sus defensas, manifestando una reducción
en la eficacia de su sistema inmunológico, lo que les
convierte en más vulnerables a procesos infecciosos
o cancerosos. En una persona estresada, con defensas bajas,
una infección viral banal puede cronificarse y producir
cuadros de este tipo. También se especula con que el
motivo del SAC puede ser las alteraciones musculares, responsables
del cansancio. Y no faltan quienes sostienen que el SAC es
una enfermedad fundamentalmente psiquiátrica, y que
los síntomas no son otra cosa que manifestaciones del
trastorno psíquico. De hecho, casi dos terceras partes
de los afectados presentan depresión leve o moderada.
Ahora bien, no se puede asegurar si esta depresión
es consecuencia del SAC, o realmente la causa del síndrome.
Tras lo expuesto, no es difícil concluir que el SAC
es, como enfermedad, una verdadera incógnita.
Es frecuente, y aun tratándose de una patología
que no compromete la vida, su tendencia a la cronicidad es
desesperante. Presenta mejorías y remisiones espontáneas,
pero su evolución es a largo plazo y no es extraño
que genere un importante grado de incapacidad física.
El hecho de ser tan extendida en la población y ser
de curso evolutivo lento, así como no presentar complicaciones
mortales o agravaciones importantes, hace que en muchos casos
se desatienda el síntoma (" Todo el mundo está
cansado", " no doy más") y se busquen
soluciones básicamente de tipo social y de esparcimiento
que en general aportan solo alivio momentáneo.
La astenia impacta todas las áreas de la vida, la
física, la intelectual, la sexual, el rendimiento laboral,
deportivo, las relaciones interpersonales y de allí
su enorme efecto deletéreo, no tenido en cuanta o no
ponderado adecuadamente en su costo individual y colectivo.
Astenia y ritmos biológicos
El estudio del perfil de los ritmos biológicos en
el tiempo se denomina cronobiología. Ya es bien sabido
que las funciones fisiológicas, como la secreción
de las hormonas, los parámetros cardiovasculares y
la temperatura del organismo, así como la vigilancia
física e intelectual y también la fatiga, presentan
variaciones durante el nictámero con elevaciones en
ciertos momentos del día o de la noche. Esto ocurre
bajo la influencia de los llamados sincronizadores. Los más
importantes de ellos en el ser humano son la alteración
del ciclo luz y oscuridad y los cambios alternados de la actividad
y el reposo (Figura 1).
En el ser humano, los momentos de máxima actividad
no están distribuidos al azar, sino más bien
organizados en el tiempo, unos con respecto a los otros, determinando
por lo tanto una estructura temporal del organismo. En los
sujetos sanos, la fatiga máxima se produce a las 3
de la mañana y la vigilancia máxima se produce
a las 3 de la tarde. Cuando estos perfiles no se reproducen,
el reloj biológico no está sincronizado. Las
posibles razones para este cambio en el ritmo biológico
pueden ser: un cambio importante de horarios en el trabajo,
el cambio de huso horario, el insomnio... y la astenia.
¿Qué es el reloj biológico?
El reloj biológico es una estructura neurológica
que constituye la base del esquema en el tiempo de todos los
procesos biológicos. Está localizado en el núcleo
supraquiasmático del hipotálamo anterior, el
cual recibe la información visual, es decir, desde
el quiasma óptico. La información visual (luz
/ oscuridad) es uno de los principales sincronizadores de
la información del reloj biológico La información
social (actividad / reposo) es otro sincronizador importante.
Los diferentes tiempos de exposición lumínica
modifican el funcionamiento del reloj biológico: los
ejemplos clásicos son los de los trabajadores con diferentes
turnos y los que realizan viajes internacionales. Los trabajadores
que cambian de turnos diurnos a turnos nocturnos y los que
realizan viajes internacionales experimentan sensaciones de
estar fuera de sincronización con su reloj biológico
y perciben que su ritmo natural actual ya no se adapta más
al ritmo de su medio ambiente. Estos cambios impiden el sueño
durante la noche en forma transitoria y reducen la vigilancia
durante el día. No obstante, algunos pacientes son
incapaces de dormir durante la noche y padecen una sensación
periódica de fatiga extrema durante el día;
esto tiene un impacto significativo sobre su vida cotidiana.
Sin terapia única.
La tentación frente a la astenia ha develado los más
diversos e interesantes intentos terapéuticos. Se han
ensayado todo tipo de medicamentos,
si bien los mejores resultados se han obtenido con fármacos
antidepresivos. Algunos pacientes, por su cuenta, toman Prozac,
nombre comercial de la fluoxetina, medicamento al que la publicidad
y ciertos usuarios famosos, primero en USA y después
en nuestro país, han adjudicado poderes casi milagrosos.
Lo cierto es que, en los ensayos controlados científicamente,
el Prozac no ha demostrado eficacia. También se ha
probado el interferón alfa, que ha dado buenos resultados
en afectados de SAC que presentan alteraciones inmunológicas.
Otro fármaco, la carnitina, utilizado por deportistas,
se ha mostrado eficaz en algunos casos. Para los síntomas
acompañantes, como dolores musculares o articulares
y ganglios dolorosos, los antiinflamatorios no esteroides
(AINE) se han comportado con eficacia, pero no influyen en
la evolución de la enfermedad.
También se han ensayado los preparados multivitamínicos,
sin que se haya visto mejora alguna en el proceso. Ya al margen
de los fármacos, el papel del ejercicio físico
suave como terapia para el SAC es discutido. A algunos afectados
les mejora algo, pero en ensayos controlados el deporte no
ha deparado resultados satisfactorios.
Un medicamento novedoso, la
sulbutiamina, emparentado con la tiamina, la Vit B,
ha presentado algunos puntos de interés, con éxito
en deportistas, en pacientes psiquiátricos (estrés,
depresión, crisis vitales
Me encuentro siempre cansado... ¿qué hago?
" El síndrome de astenia crónica es una
enfermedad de causa desconocida y tratamiento complejo.
" No hay medidas preventivas y lo único que se
puede aconsejar como precaución es evitar el estrés.
Porque tiene efectos negativos sobre el sistema inmunológico,
y es origen de muchas enfermedades.
" La astenia primaveral se atribuye al cambio climático
estacional. No es relevante: el cansancio es leve y dura poco
tiempo. Encontrarse cansado es habitual. No hay motivo de
alarma: la mayoría de las veces se trata de una astenia
coyuntural, que se supera en unos días, o semanas,
sin tratamiento alguno.
" ¿Cuándo padecemos astenia crónica?
Sólo cuando dura más de seis meses, reduce nuestras
prestaciones físicas, y se acompaña de síntomas
como: dificultad para concentrarse y déficit de memoria,
dolor de cabeza, molestias faríngeas, ganglios (adenopatías)
dolorosas en cuello y/o axilas, dolores musculares, pérdida
de fuerza, fiebre de pocas décimas, dolores articulares
y trastornos del sueño.
" Si padecemos astenia crónica, acudiremos al
médico. El facultativo nos prescribirá las medidas
terapéuticas ajustadas al caso.
" Se presenta fundamentalmente entre los 20 y los 50
años, y afecta más a mujeres, que frecuentemente
son diagnosticadas de depresión, anemia, o cualquier
otra enfermedad que pueda explicar el cuadro
Si
alguno de los cuadros le resulta familiar, recuerde que hoy cualquiera de
estos problemas son tratables, que el sufrimiento y la incapacidad que conllevan
pueden ser evitado. Busque y recurra por ayuda, en ningún caso quédese aislado.
¿Qué puede hacer?
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