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¿Qué
es la fibromialgia?
El
síndrome de fibromialgia (conocido por las siglas «SFM») es
una condición crónica y compleja que causa dolores generalizados
y un agotamiento profundo, y también una variedad de otros
síntomas. Como lo sugiere su nombre, la fibromialgia principalmente
afecta los tejidos blandos del cuerpo. El nombre de fibromialgia
se deriva de «fibro», o tejidos fibrosos (tales como tendones
y ligamentos), «mios», o músculos, y «algia», que significa
dolor. Aunque se llamó fibrositosis por muchos años, ahora
el nombre preferido es fibromialgia. A diferencia de la artritis,
la fibromialgia no ocasiona dolor o hinchazón de las articulaciones;
más bien, produce dolor en los tejidos blandos alrededor de
las articulaciones y en todo el cuerpo. Puesto que la fibromialgia
produce pocos síntomas que se pueden percibir abiertamente,
ha llegado a apodarse como la «invalidez invisible». Aunque
es más común en mujeres adultas, la fibromialgia también puede
afectar a niños, a ancianos y a hombres.
El
dolor ocasionado por la fibromialgia por lo general consiste
en dolor o ardor generalizados. Muchas veces, se describe
como un dolor de pies a cabeza. Su severidad varía de día
en día, y puede cambiar de lugar, llegando a ser más severo
en aquellas partes del cuerpo que se usan más (es decir, el
cuello, los hombros y los pies). En algunas personas, el dolor
puede ser lo suficientemente intenso para interferir con las
tareas diarias y ordinarias, mientras que en otras, sólo les
ocasiona un malestar leve. Con frecuencia, el dolor del SFM
es acompañado de espasmos en los músculos. Afortunadamente,
el SFM no es una condición que incapacite o que sea mortal.
También,
el agotamiento producido por la fibromialgia varía de persona
a persona. Va desde una sensación de un ligero cansancio,
hasta el agotamiento de una enfermedad como la gripe. Como
el dolor, también tiende a aparecer y desaparecer.
Otros
síntomas
Además
de dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede ocasionar
uno o varios de los siguientes síntomas típicos:
Trastornos
del sueño: A pesar de dormir las horas suficientes,
los pacientes que sufren del SFM pueden despertarse y sentirse
todavía cansados, como si hubieran dormido apenas. Por otra
parte, pueden experimentar dificultades al tratar de dormirse
o en mantenerse dormidos. Algunos también sufren de apnea
durante el sueño. Se desconocen las razones por las que la
fibromialgia causa que el sueño no sea reparador y otras dificultades
del sueño. Sin embargo, las primeras investigaciones que se
hicieron en laboratorios de sueño sobre el SFM documentaron
interrupciones en la etapa más profunda del sueño (la etapa
delta) de algunos pacientes con fibromialgia.
Anquilosamiento:
Además del dolor, la rigidez del cuerpo puede representar
un problema agobiador para las personas con fibromialgia.
Esta rigidez puede notarse particularmente temprano en la
mañana, después de permanecer sentado por períodos prolongados
o de estar de pie sin moverse, o por cambios de la temperatura
o de la humedad relativa.
Incremento
de dolores de cabeza o de la cara: Los pacientes
con fibromialgia pueden experimentar frecuentes jaquecas,
tensión o dolores de cabeza de tipo vascular. El dolor de
cabeza también puede consistir en un dolor que se dice estar
en el área temporal (las sienes) o detrás de los ojos. Se
cree que aproximadamente una tercera parte de los pacientes
con fibromialgia experimentan dolores y disfunción de la articulación
temporomandibular (conocida por las siglas en inglés "TMJ",
que no sólo produce dolores de cabeza sino también dolores
de la cara y de las mandíbulas.
Malestar
abdominal: Muchas personas con SFM experimentan trastornos
digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento
y/o diarrea. En conjunto, estos síntomas generalmente se llaman
síndrome de cólon irritable. Además, algunos pacientes tienen
dificultad para pasar alimentos, lo que según la investigación
es un resultado de anormalidades objetivas en el músculo liso
que funciona en el esófago.
Problemas
genitourinarios: Es posible que los pacientes con
SFM se quejen de un aumento en la frecuencia o de mayor urgencia
para orinar, típicamente, sin una infección de la vejiga.
Algunos pacientes pueden presentar una condición más crónica
que es la inflamación dolorosa de la pared de la vejiga, lo
cual se conoce como "cistitis intersticial" (CI).
En las mujeres, el SFM puede ocasionar que los períodos menstruales
sean más dolorosos o que los síntomas del SFM se vuelvan peores
durante ese tiempo. En las mujeres, también pueden presentarse
otras condiciones, tales como la vestibulitis vulvar o vulvodinia,
caracterizadas por dolores en la región de la vulva y por
dolores durante el coito.
Parestesia:
A veces, el SMF se asocia con un entumecimiento u hormigueo
(por ejemplo, en las manos o los pies). También conocida como
parestesia, la sensación se puede describir como picazón o
ardor.
Sensibilidad
a la temperatura: Los que sufren de la fibromialgia
tienden a tener una sensibilidad inusitada a la temperatura
ambiente. A diferencia de otras personas en su alrededor,
algunos pacientes tienen frío en forma anormal, mientras que
otros tienen calor también en forma anormal. A veces, se manifiesta
una sensibilidad inusitada al frío en las manos o en los pies,
acompañada de cambios de color en la piel. Esta condición
se conoce como el "Fenómeno de Raynaud".
Problemas
de la piel: Síntomas molestos, como prurito, resequedad
o manchas, pueden acompañar el SFM. Los pacientes con fibromialgia
también pueden experimentar una sensación de hinchazón,
particularmente en las extremidades, como en los dedos. Una
queja común es que el anillo ya no cabe en un dedo. Sin embargo,
este tipo de hinchazón no es equivalente a la inflamación
asociada con la artritis; más bien, es una anomalía localizada
de la fibromialgia cuya causa es desconocida actualmente.
Síntomas
del tórax: Los que tienen la fibromialgia y participan
en actividades que les obligan a inclinarse hacia adelante
(p. ej., escribir a máquina o sentarse a un escritorio, etc.)
muchas veces tienen problemas particulares con dolores del
pecho o las partes superiores del cuerpo que se conocen como
"dolores y disfunciones del tórax". A menudo, estos
dolores van acompañados de jadeos y problemas de postura.
Algunos pacientes pueden también presentar una condición llamada
"costocondralgia", que es un dolor muscular
en donde las costillas se unen al esternón. Tales condiciones
imitan los síntomas de una enfermedad cardíaca y por consiguiente
se equivoca muchas veces en el diagnóstico. [Cualquier persona
que experimente dolor torácico, deberá consultar siempre a
un médico inmediatamente. ¡Recuerde que las personas con fibromialgia
también pueden tener otros problemas de salud!] Las personas
que tienen el SFM son susceptibles a una condición cardíaca
generalmente asintomática llamada prolapso de la válvula mitral
(PVM) en la cual una de las válvulas del corazón se hincha
durante un latido, causando un chasquido o soplo. Por lo general,
un PVM no es motivo de preocupación en los pacientes con SFM
a menos que haya otra condición cardíaca.
Desequilibrio:
Los pacientes con SFM pueden experimentar problemas de vértigo
y/o del equilibrio que se manifiestan de varias maneras. Ya
que se cree que la fibromialgia afecta los músculos esqueléticos
de seguimiento de los ojos, pueden experimentarse náuseas
o "confusión visual" al conducir un carro, al leer
un libro o ya sea al seguir objetos con la vista. (Las dificultades
con los músculos lisos del ojo también pueden ocasionar otros
problemas de foco.) El tener músculos débiles, o puntos hipersensibles
en el cuello o problemas de la articulación temporomaxilar
(ATM) también pueden producir vértigo o desequilibrio. Los
investigadores del Johns Hopkins Medical Center también han
demostrado que algunos pacientes con SFM tienen una condición
conocida como "hipotensión de origen neurológico"
lo que causa, al ponerse de pie, un bajón en la presión arteria¡
y en la frecuencia cardíaca, produciendo mareos, náuseas y
dificultad para pensar con claridad.
Trastornos
cognoscitivos: Las personas que tienen fibromialgia
informan sobre una variedad de síntomas cognoscitivos que
tienden a cambiar de día en día. Estos incluyen dificultad
para concentrarse, "lentitud mental", pérdida de
la memoria, sentirse fácilmente abrumado, etc.
Sensaciones
en las piernas: A veces, algunos pacientes M SFM
presentan un trastorno neurológico conocido como el "síndrome
de las piernas inquietas" ("restless leg syndrome,
siglas en inglés, RLS). Esta condición es caracterizada por
un impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo
cuando se está descansando o reposando. Un estudio reciente
reveló que el 31% de los pacientes con el SFM tiene el RLS.
El síndrome también puede ocasionar movimientos periódicos
de las extremidades durante el sueño ("periodic limb
movement syndrome", o PLMS, siglas en inglés), lo que
puede ser muy molesto al paciente y a su pareja.
Sensibilidad
ambiental: Es frecuente que la hipersensibilidad
a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo; generalmente
estas sensibilidades se explican como resultado de la hipervigilancia
que se observa en el sistema nervioso de los pacientes del
SFM. Una inflamación neurogénica, una respuesta inflamatoria
localizada, discreta, que no estimula una respuesta inmune
ni se detecta en los análisis, parece que tiene un papel en
la comezón y el sarpullido que se ven en pacientes del SFM.
Son frecuentes las reacciones parecidas a las alérgicas a
toda una gama de sustancias (p. ej., medicamentos, productos
químicos, aditivos de los alimentos, contaminantes, etc.),
y los pacientes tal vez experimenten una forma de rinitis
no alérgica caracterizada por la constipación o excreciones
de la nariz y dolor en los senos nasales, pero sin las reacciones
inmunológicas que se dan en las condiciones alérgicas. Los
médicos Daniel Clauw, M.D., y James Baraniuk, M.D., del Georgetown
University Medical Center están llevando a cabo estudios sobre
los síntomas que se notan en la nariz y las vías aéreas, así
como sobre el dolor y la fatiga en pacientes del SFM, y también
sobre el síndrome de la fatiga crónica y el del colon irritable,
jaquecas y la cistitis intersticial.
Depresión
y ansiedad: Aunque con frecuencia, los pacientes
con SFM son diagnosticados incorrectamente con trastornos
de depresión o ansiedad, ("estás imaginándolo todo"),
la investigación ha mostrado repetidas veces que la fibromialgia
no es una forma de depresión ni de hipocondría. Sin embargo,
siempre que la depresión o la ansiedad ocurran con la fibromialgia,
es importante su tratamiento ya que estas condiciones pueden
exacerbar el SFM e interferir con el manejo exitoso de los
síntomas.
Diagnostico
de la fibromialgia
Pese
a que se ha admitido la existencia de la fibromialgia desde
hace ya muchos años, aunque bajo varios nombres, hasta recientemente
no había habido ningunos criterios oficiales de diagnosis
reconocidos por alguna institución médica importante. Aún
hoy en día, no hay análisis de rutina en los laboratorios,
ni rayos X para diagnosticar el SFM.
El
diagnóstico se hace valiéndose de los siguientes criterios
oficiales desarrollados para el SFM por el American College
of Rheumatology (Colegio Americano de Reumatología; ACR) en
1990:
(1)
Dolor crónico, generalizado, musculoesquelético por más
de tres meses en cada uno de los cuatro cuadrantes del
cuerpo ("Dolor generalizado" significa
dolores arriba y abajo de la cintura y en ambos lados
del cuerpo);
(2)
Ausencia de otra enfermedad sistémica que pudiera ser
la causa del dolor subyacente (tal como la artritis reumatoidea,
lupus o problemas de la tiroides); y
(3)
Múltiples puntos sensibles al dolor (o puntos de extrema
sensibilidad) en sitios característicos (vea la Figura
1). Hay 18 puntos sensibles que los doctores buscan al
hacer una diagnosis de fibromialgia. Conforme a los requisitos
del ACR, para que un paciente se pueda considerar con
fibromialgia, debe tener 11 de estos 18 puntos. Se deben
aplicar aproximadamente cuatro kilogramos de presión (o
cerca de 9 libras) a un punto sensible, y el paciente
debe indicar que los sitios de los puntos sensibles son
dolorosos.
Según
sugieren los criterios del ACR, una diagnosis de fibromialgia
requiere una evaluación "real" del paciente por
un médico hábil en la diagnosis de fibromialgia. Puesto que
los pacientes no están al tanto del origen anatómico específico
del dolor en su cuerpo, no se aconseja el autodiagnóstico.
Ya
que los análisis de laboratorio y de rayos X son frecuentemente
normales en los pacientes del SFM, es imprescindible que un
médico recabe un historial médico completo y lleve a cabo
un examen físico para un diagnóstico correcto. Ya que los
síntomas de la fibromialgia se asemejan a los de varias otras
enfermedades, es necesario descartar éstas antes de hacer
una diagnosis de fibromialgia. Otras condiciones que
se asemejan al SFM incluyen: lupus sistémico, polimialgia
reumática, miositis, polimiositis, daño neurológico ocasionado
por la diabetes, enfermedades de la tiroides, tendinitis,
bursitis, síndrome de agotamiento crónico y otros. Mientras
que un diagnóstico del SFM no excluye la posibilidad de que
esté presente otra condición, es necesario asegurar que ningún
otra condición se confunda con el síndrome de la fibromialgia,
para poder inciar el tratamiento adecuado.
Figura 1: Puntos Sensibles
Tipicos de la Fibromialgia *
PUNTOS
SENSIBLES ANATÓMICOS ESPECIFICAMENTE RELACIONADOS CON EL SFM,
TAL Y COMO LOS DEFINE THE AMERICAN COLLEGE OF RHEUMATOLOGY
Occipucio:
bilateral, en los puntos de inserción de los músculos suboccipitales;
Cervical
inferior: bilateral, en los aspectos anteriores de
los espacios intertransversales entre las vértebras C5 - C7;
Trapecios:
bilateral, en el punto medio del borde superior;
Supraespinosos:
bilateral, en los puntos de origen, supraescapular cerca del
borde medio;
Segunda
costilla: bilateral, en las segundas articulaciones
costocondrales, un poco lateral a las articulaciones en las
superficies superiores;
Epicóndilo
lateral: bilateral, 2 cm. distal a los epicóndilos;
Glúteo:
bilateral, en los cuadrantes superiores externos de las nalgas
en el pliegue anterior del músculo;
Trocánter
Mayor: bilateral, posterior a la protuberancia trocantérica;
y
Rodilla:
bilateral, en la almohadilla medial de grasa cerca de la linea
de la articulación.
Límites
de los criterios diagnósticos del ACR
Antes
que hubiera análisis de laboratorio o se utilizara rayos X
para el diagnóstico de la fibromialgia, los criterios de diagnóstico
M ACR fueron la piedra angular en el reconocimiento y el estudio
del síndrome de la fibromialgia. Por primera vez, los investigadores
en todo el mundo podían identificar a los pacientes del SFM
valiéndose de normas uniformes. Por fin, podían identificarse
a los pacientes a quienes antes la ciencia médica no había
podido diagnosticar. No obstante el optimismo, los criterios
tenían sus defectos."
En
primer lugar, el paradigma de los puntos sensibles sugería
que los pacientes del SFM únicamente sentían dolores en lugares
específicos del cuerpo. Sin embargo, nuevos estudios (tales
como los reportados por Granges y Littlejohn en 1993) empezaron
a sugerir que los pacientes del SFM son sensibles a estímulos
de dolor en cualquier parte del cuerpo y no únicamente en
los puntos anatómicos identificados por el ACR. Hoy en día,
se reconoce comúnmente que el dolor generalizado es típico
de la fibromialgia.
En
segundo lugar, pronto llegó a ser obvio que la sensibilidad
de un paciente variaba de día en día y de mes en mes. Como
consecuencia, el número de puntos sensibles en un día podía
estar abajo de los 11 requeridos, mientras que en otros días
podía ser mayor. Además, los pacientes no siempre se presentaban
con dolores en los cuatro cuadrantes del cuerpo. Algunos sufrían
de dolor unilateral; otros sólo lo sentían en la parte superior
o inferior del cuerpo.
Los
exámenes de los puntos sensibles hechos por los médicos también
fueron problemáticos. Hechos equivocadamente (en el punto
anatómico incorrecto o no aplicando la presión digital debida),
rindieron resultados erróneos. Además, los puntos sensibles
a veces fueron confundidos con los puntos hipersensibles (las
áreas localizadas dentro de los grupos de músculos encogidos
desde donde se radia el dolor, entumecimiento u hormigueo
a otras partes del cuerpo). Se sigue buscando un marcador
infalible de laboratorio para el síndrome de la fibromialgia.
Una investigación nueva y alentadora por el investigador canadiense
Stuart Donaldson, Ph.D., hasugerido que tal vez haya un perfil
caracterizador en los electroencefalogramas (EEG) de los pacientes
de la fibromialgia que pueda proporcionarnos tal marcador.
Mientras continúa el trabajo del Dr. Donaldson y de otros
investigadores de la fibromialgia, los criterios del ACR,
junto con los diagnósticos diferenciales, son todavía las
herramientas de diagnóstico del SFM más usadas.
¿Qué
causa la fibromialgia?
Aunque
en la actualidad se desconoce la causa del síndrome de la
fibromialgia, las investigaciones ya han revelado mucho acerca
de esta enfermedad misteriosa. Por ejemplo, muchas veces,
el síndrome de la fibromialgia se manifiesta después de algún
tipo de trauma que parece estimular su desarrollo. Tal trauma
puede afectar el sistema nervioso central, lo que a su vez
produce la condición que conocemos como fibromialgia. En 1997,
un equipo de investigadores encabezado por el investigador
israelí, Dan Buskila, M.D., presentó un estudio sobre la relación
entre las lesiones a la columna cervical y el comienzo de
la fibromialgia en el cual se encontró que hay una posibilidad
13 veces mayor de que ocurra el SFM después de una lesión
en el cuello que en las extremidades inferiores. Los estudios
iniciales del equipo de investigación del Dr. Donaldson en
Calgary, Canadá, sugieren que, en los pacientes de fibromialgia,
la actividad eléctrica más potente en el cerebro se encuentra
impropiamente en las ondas cerebrales más lentas (es decir,
EEG lento). Por eso, hay motivo para creer que pueden ocurrir
cambios fisiológicos significativos en el cuerpo después de
un trauma severo, especialmente cuando está involucrado el
cuello o la parte superior del cuerpo.
No
obstante, puesto que muchas veces no se puede identificar
la circunstancia desencadenante aparente, no todos los casos
del SFM pueden considerarse como fibromialgia postraumática.
A causa de esto, los investigadores siguen explorando una
variedad de senderos que puedan explicar la etiología de la
fibromialgia. Por ejemplo, ya hay estudios que sugieren que
existe un patrón familiar en la manifestación de la fibromialgia,
pareciendo que la fibromialgia sigue con frecuencia el lado
femenino de la familia. Así que la investigación genética
es de gran interés para muchos investigadores. Además, nuevas
investigaciones supervisadas por el neurocirujano Michael
Rosner, M.D., de la Universidad de Alabama, están estudiando
hasta qué punto los pacientes de fibromialgia sufren de compresión
de la médula espinal, una situación que tal vez sea la causa
de algunos de los síntomas experimentados por los pacientes
de fibromialgia y que pueden corregirse quirúrgicamente. Por
otra parte, hay investigadores que opinan que la fibromialgia
es de origen infeccioso, tal vez de un virus, aunque hasta
la fecha no se ha identificado ningún agente infeccioso.
Las
primeras investigaciones sobre la causa del síndrome de la
fibromialgia estudiaron la posibilidad de defectos o disfunciones
en los músculos de los pacientes del SFM. Sin embargo, las
hipótesis sobre este aspecto han sido descartadas a medida
que se ha acumulado evidencia de que el SFM es producido por
un mecanismo central del cerebro (es decir, el sistema nervioso
central) y no por un mal funcionamiento en los músculos en
las partes periféricas del cuerpo. Un equipo de investigadores
encabezado por Laurence Bradley, Ph.D., de la Universidad
de Alabama en Birmingham ha utilizado exámenes de tomografías
de emisión de un solo fotón, para demostrar los niveles aparentemente
bajos de flujo sanguíneo de la región cerebral en las estructuras
del cerebro en pacientes de fibromialgia, las cuales ayudan
a regular la transmisión de señales del cerebro dentro del
sistema nervioso central. Además, hay otros investigadores,
como 1. Jon Russell, M.D., Ph.D., del Texas Health Science
Center en la University of Texas en San Antonio, quienes siguen
estudiando la Sustancia P, un neurotransmisor del cerebro
(el agente que hace que el cerebro registre el dolor), cuyos
niveles son marcadamente más altos en los que de hecho son
pacientes de fibromialgia, tres veces más que en los controles,
que constaban de sujetos normales.
También
sigue siendo interesante la razón por la que el neurotransmisor
serotonina (que modifica la intensidad de las señales de dolor
que entran en el cerebro) parece ser deficiente en los pacientes
de fibromialgia. De hecho, muchos de los medicamentos para
la fibromialgia empleados hoy en día se dirigen a remediar
esa carencia. Aunque es cada vez más evidente que hay un trastorno
en el sistema de percepción del dolor en los pacientes de
fibromialgia, todavía no se sabe si el problema está relacionado
con la alodinia (un aumento en la percepción del dolor que
ocurre aun cuando los estímulos desde otras partes del cuerpo
son, en efecto, normales) o con la hiperalgesia (una respuesta
"hiper" a los verdaderos estímulos del dolor.
Recientemente,
ha habido mucho interés en el sistema n y laeuroendocrino
condición anormal respecto a tales neurotransmisores / neuroquímicos
como péptido calcitonina relacionado con un gen, noradrenalina,
endorfinas, dopamina, histamina y GABA, (ácido aminobutírico).
Se cree que las hormonas producidas por las glándulas del
hipotálamo, la pituitaria y la adrenal son disfuncionales
también. La investigación llevada a cabo por Leslie Crofford,
M.D., de la University of Michigan en Ann Arbor sugiere que
el SFM es un "síndrome relacionado con el estrés"
(ya que muchas veces se manifiesta después de un evento física
o emocionalmente estresante y también empeora después de tales
episodios), con trastornos en los principales centros de respuesta
al estrés, el eje hipotalámico-pituitano-adrenal, el sistema
nervioso simpático y, muy probablemente, el sistema nervioso
autónomo. Apoya además la investigación muy original llevada
a cabo por Robert Bennett, M.D., en la Oregon Health Sciences
University en la que se encontró que el eje de la hormona
de crecimiento es anormal en los pacientes del SFM. Los investigadores
mexicanos Carlos Abud-Mendoza y colaboradores estudiaron un
subgrupo de pacientes del SFM que no habían respondido satisfactoriamente
a las terapias convencionales y descubrieron que en realidad
sufrían de una forma de hipertiroidismo subclínico que no
fue detectado en los análisis de laboratorio rutinarios. Se
creía que dicho hipertiroidismo estaba arraigado en una disfunción
del sistema nervioso central.
Fibromialgia:
Una perspectiva nueva
No
hace mucho tiempo, los investigadores médicos consideraban
que el síndrome de la fibromialgia era una entidad médica
discreta. Sin embargo, el SFM se ve cada vez más como una
condición que comparte mucho con ciertas enfermedades sistémicas
junto con otras condiciones regionales que afectan a órganos
específicos. Uno de los primeros en sostener este punto de
vista fue el investigador de la University of Illinois, Muhammad
Yunus, M.D., que desarrolló el concepto del Síndrome del Espectro
de Desregulación ("Dysregulation Spectrum Syndrome",
DSS, siglas en inglés). El DSS es un término genérico para
una gama de condiciones relacionadas que tienen en común ciertas
características clínicas y un mecanismo biofisiológico parecido.
Además del SFM, el Dr. Yunus incluye nueve condiciones en
la familia de los DSS además del SFM: el síndrome de la fatiga
crónica ("chronic fatigue syndrome", CFS, siglas
en inglés), el del colon irritable, las jaquecas ocasionadas
por el estrés y las migrañas, la dismenorrea primaria, el
trastorno del movimiento periódico de las extremidades, el
síndrome de las piernas inquietas, el síndrome del dolor temporomaxilar
y el síndrome del dolor miofascial. Este investigador predice
que futuras investigaciones agregarán otras condiciones a
la familia de los DSS.
Según
el Dr. Yunus, las condiciones incluidas en la familia de los
DSS comparten las siguientes características: (1 ) se encuentran
en los mismos grupos de pacientes; (2) tienen características
de síntomas comunes (dolor, fatiga, dificultades con el sueño,
predominantemente en mujeres, etc.) (3) involucran una mayor
sensibilidad al dolor; (4) no se presentan con la patología
médica clásica (es decir, inflamación, degeneración de tejidos);
(5) tienen la misma frecuencia de quejas sicológicas (es decir,
ansiedad, depresión y estrés) que otras condiciones crónicas;
(6) es probable que compartan un factor genético común; (7)
todos pueden explicarse a base de una disfunción neuroendocrina
común en el cerebro y la médula espinal (es decir, especialmente
los niveles de neurotransmisores y neuroquímicos así como
la disfunción de las hormonas procedentes de varias glándulas
endocrinas); y (8) los pacientes con enfermedades de la familia
de los DSS se beneficiarán más de los tratamientos de acción
central.
Con
esta perspectiva nueva, la lista larga de síntomas/síndromes
relacionados con la fibromialgia puede verse en un contexto
especial y no como una lista larga de quejas aparentemente
incongruas. Cuando el SFM y las condiciones asociadas se ven
como una gama de condiciones, se pueden implementar nuevos
y coordinados acercamientos multidisciplinarios para la investigación
y el tratamiento.
Hay
todavía una falta de acuerdo entre los investigadores así
como entre los pacientes en cuanto al punto hasta donde se
pueda decir que sean similares, o hasta idénticas, las condiciones
sistémicas tales como el síndrome de la fibromialgia, el de
la fatiga crónica, el de la Guerra del Golfo Pérsico y las
sensibilidades a múltiples productos químicos. Habrá que llevar
a cabo más investigaciones a fin de poder determinar cuánto
tienen en común. Seguramente, la identificación de marcadores
de laboratorio y "perfiles" más detallados del síndrome
nos permitirá desentrañar el misterio. Mientras tanto, el
concepto global de verlo como parte de un conjunto animará
a que muchos cambien su modo de pensar sobre el SFM.
La
fibromialgia y los Institutos Nacionales de Salud
En
los Estados Unidos, la entidad principal del gobierno federal
responsable de suministrar fondos para la investigación sobre
la fibromialgia, dentro o fuera de su seno, es los Institutos
Nacionales de Salud ("National Institutes of Health",
NIH, siglas en inglés). Dentro de los NIH, el instituto más
activo en la investigación sobre el SFM es el Instituto Nacional
de la Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la
Piel ("National Institute of Arthritis and Musculoskeletal
and Skin Diseases", NIAMS, siglas en inglés), aunque
hay cada vez más institutos y oficinas que se están interesando
en varios aspectos de la condición y que están dedicando fondos
para la investigación sobre el SFM, muchas veces en colaboración
con el NIAMS. Además de la investigación clínica, el NIAMS
pone mucho énfasis en la investigación básica en áreas tales
como el dolor, el sueño y el sistema neuroendocrino, con la
esperanza de descubrir evidencia valiosa sobre la etiología
de la fibromialgia y otras enfermedades en su cartera de investigaciones.
También importante es la investigación en los campos de las
ciencias sociales y del comportamiento, ya que éstas ayudan
a comprender los comportamientos que facilitan el manejo de
enfermedades y a identificar maneras de manejar los síntomas
clínicamente más complejos de muchas condiciones médicas.
Aunque es todavía uno de los institutos más pequeños de los
NIH, el NIAMS se ha enfocado cada vez más en la investigación
sobre el SFM en años recientes. Más digno de notar, en julio
de 1996, patrocinó un taller científico sobre la neurociencia
y la endocrinología de la fibromialgia en que se reunieron
investigadores veteranos de la fibromialgia así como los expertos
principales en las ciencias fundamentales del dolor crónico,
la neuroendocrinología, ritmos circadianos y trastornos del
sueño, con la finalidad de ayudar a articular las necesidades
y oportunidades de investigación e identificar las lagunas
en los conocimientos actuales. A principios de 1998, el NIAMS
se unió con otros cinco institutos y oficinas de los NIH para
ofrecer fondos para proyectos de investigación iniciados por
los investigadores y para los de tipo exploratorio o de desarrollo
de "estudios de investigación innovadores y muy enfocados,
sobre todos los aspectos de la patogenia y las manifestaciones
clínicas del síndrome de la fibromialgia y sobre las relaciones
entre el SFM y los trastornos tempoRomaxilares. " El
total estimado de fondos que se pondrán a disposición durante
el primer año de apoyo para esta petición de solicitudes ("request
for applications", RFA, siglas en inglés) asciende a
$US 3.6 millones.
Tratamiento
Ya
que en la actualidad no hay una cura para la fibromialgia,
los tratamientos se enfocan en el manejo de los síntomas del
SFM en el mayor grado posible. De la misma manera que las
manifestaciones de la fibromialgia varían de paciente a paciente,
así también varían las formas de tratamiento que tienen éxito.
Lo que sirve para un paciente puede ser que no sirva para
otro. Además, los profesionales médicos frecuentemente tienen
sus propias preferencias con respecto al tratamiento. Entre
las estrategias de tratamiento más utilizadas, ya sean solas
o en combinación con otras, se incluyen las siguientes:
Medicamentos:
Aunque ninguna droga disponible en la actualidad se ha diseñado
específicamente para tratar la fibromialgia, dos medicamentos,
sometidos a investigaciones doble ciegas han resultados útiles.
[En una investigación doble ciega, ni los sujetos ni los científicos
involucrados en la investigación saben cuáles medicamentos
se están administrando.] El agente tricíclico amitriptilina
(Elavil) funciona en la deficiencia de serotonina en los pacientes
con el SFM. Una droga que también se indica para la depresión,
la amitriptilina, se prescribe a los pacientes del SFM en
dosis mucho menores. La ciciobenzaprina (Flexeril) es un medicamento
empleado como relajante muscular que ha sido utilizado con
éxito al tratar los dolores y espasmos musculares de los pacientes
con el SFM. Aunque otras drogas antidepresivas tricíclicas
y relajantes musculares se han empleado con éxito en el tratamiento
del síndrome de la fibromialgia, solamente la amitriptilina
y la ciclobenzaprina han sido sometidas a investigaciones
rigurosas en lo que concierne al SFM.
Un
grupo de medicamentos relativamente nuevos (empleados principalmente
para tratar la depresión clínica que a veces se presenta con
el SFM) son los Inhibidores Selectivos de Reabsorción de Serotonina
("Selective Serotonin Reuptake Inhibitors", los
SSRI, siglas en inglés). Estos incluyen: fluoxetina (Prozac),
sertralina (Zoloft) y paroxetina (Paxil), entre otros. Ya
que los efectos secundarios de éstos pueden incluir el nerviosismo
o el insomnio, muchas veces se recetan con sedantes.
Otra
categoría de medicamentos que muchas veces son útiles para
disminuir el dolor de la fibromialgia incluyen las drogas
antiinflamatorias, no esteroides (AINE). Las AINE incluyen
la aspirina y el ibuprofen (disponibles en dosis de prescripción
y en dosis para venta sin prescripción). Se tiene que tomar
estas drogas con cuidado ya que pueden causar úlceras gastrointestinales
sangrantes. Los pacientes de la fibromialgia pueden animarse,
sin embargo, porque se ha lanzado recientemente al mercado
una forma nueva de AINE llamado inhibidor COX-2, por lo menos
en una forma que requiere receta médica. Este fármaco se vende
bajo dos marcas: Celebrex (Searle Pharmaceuticals) y Vioxx
(Merck). A diferencia de sus antecesores, este AINE sólo bloquea
una de las enzimas de las dos del tipo ciclo-oxigenasa (COX)
que controlan la producción de prostagiandinas-la "mala"
(COX-2) producida en caso de un trauma, que genera niveles
altos de prostaglandinas, causantes de inflamación y dolor.
Además, ¡este inhibidor COX-2 funciona sin producir algún
efecto secundario! La enzima "buena", COX-1, que
mantiene en buena forma el estómago, las plaquetas, los riñones
y otros tejidos (y que, cuando bloqueado, produce los efectos
secundarios posiblemente peligrosos asociados con los AINE
tradicionales) no es afectada por el fármaco .
De
igual manera, los medicamentos analgésicos como el acetaminofenol
(Tylenol) o narcóticos analgésicos más fuertes como la codeína
pueden ser útiles al tratar el dolor crónico. Sin embargo,
los narcóticos analgésicos se tienen que administrar con cuidado
ya que pueden crear dependencia. Puesto que los síntomas de
la fibromialgia son tales que se experimentan a largo plazo,
dichos analgésicos por lo general se reservan para aquellas
ocasiones cuando se presentan dolores severos de la enfermedad.
Un fármaco más nuevo, el tramadoL (Ultram), ha resultado muy
popular y efectivo como analgésico para muchos pacientes durante
los últimos años. Las personas que usan Ultram deberán estar
al tanto de que este fármaco puede causar reacciones alérgicas
en quienes tienen una sensibilidad a los medicamentos que
contienen codeína. Se ha informado que un número reducido
de pacientes ha sufrido ataques después de tomarlo.
Junto
con la administración de niveles bajos de ibuprofen se administran
benzodiazepinas como diazepam (Valium), alprazolam (Xanax),
lorazepam (Ativan) y clonazepam (Klonopin) para aliviar la
ansiedad así como los espasmos musculares experimentados por
muchos pacientes con el SFM. Muchas veces, el clonazepam es
particularmente útil en el tratamiento del síndrome de las
piernas inquietas. Dichas drogas actúan como tranquilizantes
leves y tienen la propiedad de ser relajantes musculares.
Igual que los narcóticos analgésicos, las benzodiazepinas
pueden causar dependencia física y deben administrarse con
cuidado. Aunque no se emplean medicamentos hipnóticos regulares
a largo plazo para los pacientes del SFM a causa de sus propiedades
de adicción, el fármaco tartrato de zolpidem (Ambien) a veces
se receta por periodos cortos a las personas que tienen problemas
graves de sueño y se considera menos adictivo.
Aunque
otros tipos de medicamentos se pueden administrar para tratar
otros síntomas u otras condiciones que se asocian con la fibromialgia
(por ejemplo, el síndrome del cólon irritable), las drogas
antes mencionadas siguen siendo las predilectas del tratamiento
general de la fibromialgia.
Rehabilitación
física: Hay una gran variedad de terapias manuales,
directas, disponibles para los que tienen el SFM. Algunas
sólo pueden ser administradas por profesionales de rehabilitación
física capacitados que están familiarizados con el síndrome
de la fibromialgia, mientras que otras pueden practicarse
en casa, especialmente bajo supervisión profesional. Entre
las más comúnmente practicadas se cuentan las siguientes:
Masaje:
Muchas veces utilizado con ultrasonido y/o el uso de almohadillas
calientes/frías, el masaje puede practicarse de varias maneras;
es útil para calmar y aumentar la circulación de la sangre
a los músculos tensos y dolorosos. También puede ayudar a
eliminar las acumulaciones tóxicas como el ácido lácteo y
volver a "educar" los músculos y
las articulaciones que se han desajustado mecánicamente.
Alivio
miofascial: Una técnica desarrollada por el terapeuta
físico John Barnes, el alivio miofascial es una forma de manipulación
muy suave de masaje diseñado para aliviar las restricciones
y la estrechez de los tejidos conectivos (fascia). Cuando
se practica debidamente, muchas veces logra disminuir el tirón
que ejercen los tejidos conectivos sobre los huesos, permitiendo
que se relajen y extiendan las fibras de los músculos y que
se expandan los órganos.
Terapia
de los puntos desencadenantes: Una técnica terapéutica
diseñada para desactivar los puntos desencadenantes (puntos
hiperactivos en los músculos en donde el sistema nervioso
es demasiado activo). Generalmente, el terapeuta aplica presión
constante. Cuando no se logra desactivar estos puntos desencadenantes
usando este método de terapia, se envían los pacientes al
médico para inyecciones en los puntos desencadenantes.
Terapia
craneosacral: Desarrollada por el Dr. John Upledger,
la terapia craneosacral es "un método suave y no invasor
de evaluar y mejorar el funcionamiento del sistema craneosacral,
el entorno en que funcionan el cerebro y la médula espinal...
Esta terapia manual estimula los mecanismos curativos naturales
del cuerpo a mejorar el funcionamiento del sistema nervioso
central, a disipar los efectos negativos del estrés, a mejorar
la salud y fortalecer la resistencia a enfermedades".
Los pacientes pueden practicar una forma de terapia craneosacral
en casa usando un "estimulador de punto fijo", un
producto comercial disponible o uno que se puede improvisar
al introducir dos pelotas de tenis o de frontón en un calcetín.
Se pone el estimulador en la nuca, en línea con las orejas
y el paciente descansa acostado de espaldas de cinco a 20
minutos.
Estimulación
por EEG: Un tratamiento del SFM totalmente nuevo
desarrollado a raíz de las investigaciones del Dr. Stuart
Donaldson; en efecto, el estímulo por EEG "vuelve a programar"
el cerebro de los pacientes del SFM que muestran indicios
de "EEG lento" (usando un diodo no luminífero que
se transmite al cerebro, alimentándose de las ondas más lentas
hasta las más rápidas). Una vez que el cerebro pase a un estado
nuevo y flexible, se puede establecer una nueva educación
neuromuscular, incluyendo terapia de los puntos desencadenantes,
alivio miofascial y microejercicios.
Quiropráctica:
"La filosofía quiropráctica reconoce que el sistema nervioso,
a través del cerebro, la médula espinal y los nervios se conecta
a todas las partes del cuerpo y controla todas las funciones
del cuerpo." La quiropráctica intenta corregir la desalineación
de las vértebras, "destrabando" los nervios y permitir
que el cuerpo se cure naturalmente.
Osteopatia:
Un sistema terapéutico fundado por Andrew Taylor Still, la
osteopatía propone que el cuerpo muchas veces es capaz de
curarse a si mismo de las enfermedades, con tal que esté en
una relación estructural normal, tenga un ambiente favorable
y no sufra de desnutrición. La osteopatía emplea métodos físicos,
medicinales y quirúrgicos comúnmente aceptados de diagnóstico
y de terapia aunque pone mayor énfasis en el sistema musculoesquelético.
Los pacientes del SFM pueden recibir manipulación como parte
de un plan comprensivo de tratamiento.
Ejercicios
de estiramiento: Los fisioterapeutas pueden efectuar
un estiramiento suave o los pacientes lo pueden llevar a la
práctica en casa. Con este fin, se han diseñado varias cintas
de video especialmente para pacientes de fibromialgia. Los
ejercicios de estiramiento son importantes porque ayudan a
aliviar la tensión y los espasmos musculares. En los puntos
difíciles de tratar, se pueden usar una técnica de "rociar
y estirar" en que se rocían los músculos doloridos con
un enfriador, disminuyendo el dolor mientras se estiran. El
enfriador está disponible con receta médica y los pacientes
pueden aplicárselo en casa (o los miembros de la familia pueden
hacerlo) una vez que se les haya enseñado a usarlo. Los pacientes
pueden también hacer una variedad de ejercicios de estiramiento
usando una "terabanda", una tira elástica que se
manipula de varias maneras o usando una "pelota suiza",
inflable, muy grande, en la que pueden extenderse en varias
posturas para estirar y fortalecer los músculos del pecho
y del abdomen encogidos.
Ejercicios
aeróbicos: Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto
son muy importantes para que los pacientes de fibromialgia
eviten la atrofia muscular (gastado), para fomentar la circulación
de la sangre que contiene el oxígeno y otros nutrientes a
los músculos y a los tejidos conectivos, y para incrementar
la fuerza y el vigor. Algunos ejemplos de ejercicios incluyen
caminar, caminar o hacer ejercicio en piscinas de agua caliente,
el uso de tapetes rodantes o de máquinas de esquí de fondo.
Cada vez más, a través de los centros de recreación y de salud
locales, de la Fundación de Artritis y hasta por cintas de
vídeo, se ofrecen programas de ejercicios suaves diseñados
específicamente para la condición de la fibromialgia y para
otras condiciones de dolor crónico. La regla de oro para los
pacientes de la fibromialgia es de comenzar muy lenta y conservadoramente,
e ir aumentando en incrementos la tolerancia al ejercicio.
La mayoría de los profesionales de salud además sugieren que
los pacientes busquen una forma de ejercicio que les agrade
para que sigan practicándola en forma regular. No obstante,
si un paciente del SFM encuentra que un ejercicio le causa
altos niveles de dolor repetidas veces, tal vez deberá consultar
a un fisioterapeuta de rehabilitación (es decir, fisioterapeuta,
quiropráctico, etc.). Estos profesionales le pueden ayudar
a restaurar las relaciones fisiológicas normales entre los
músculos y las articulaciones, abriéndole así el camino a
ejercicio que tenga éxito.
Terapias
auxiliares: Hay una variedad de acercamientos al
manejo del síndrome de la fibromialgia que han surtido efecto:
Entrenamiento
de la postura: Mientras que las varias formas de
manipulación descritas anteriormente pueden ayudar a disminuir
el dolor y relajar los músculos de los pacientes, muchas veces
se requiere un entrenamiento sobre la postura o el movimiento
para corregir los hábitos dañinos acumulados a lo largo de
la vida los cuales aumentan el dolor y para volver a educar
los músculos y las articulaciones que se han desajustado.
Los fisioterapeutas pueden ayudar con la postura, mientras
que los profesionales capacitados en la "técnica Alexander"
pueden proveer el entrenamiento sobre el movimiento. Los pacientes
de la fibromialgia con problemas graves con dolores en los
pies a causa de mala postura o mecánica corporal también se
pueden beneficiar de insertos especiales en los zapatos (ortótica)
recetados por un podiatra.
Terapia
ocupacional: Cuando las tareas en el lugar del trabajo
contribuyen al dolor (movimientos repetitivos, sitios de trabajo
incómodos, etc.), un terapeuta ocupacional puede ayudar al
sugerir o diseñar mejoras. Hay cada vez más material impreso
sobre este tema. Por ejemplo, para los pacientes de la fibromialgia
que trabajan delante de una computadora, los teclados ergonómicos,
las sillas y otros productos pueden proporcionar un alivio
importante.
Terapia
de relajación: No es de sorprender que el dolor y
los síntomas relacionados con la fibromialgia resultan muy
estresantes para el cuerpo. Irónicamente, la investigación
más reciente revela que fisiológicamente, los pacientes del
SFM simplemente no manejan el estrés muy bien. Por eso, son
importantes los programas efectivos del manejo de estrés.
Entre los que se utilizan para la fibromialgia se encuentran
la biorretroalimentación, el watsu, la meditación, los ejercicios
de respiración, la relajación progresiva, la imaginación guiada
y el entrenamiento autogénico. Para la biorretroalimentación
y el watsu, los pacientes necesitan un entrenamiento inicial,
pero luego generalmente pueden seguir practicando los conceptos
aprendidos sin más ayuda. Están fácilmente disponibles los
libros, las cintas de audio y las clases que versan sobre
la meditación, los ejercicios de respiración y las técnicas
de relajación.
Nutrición:
Para contrarrestar el estrés, eliminar las toxinas del cuerpo
y restaurar los nutrientes que no han sido absorbidos o que
no han sido utilizados por el cuerpo, puede ser útil la terapia
de la nutrición. Unos acercamientos sencillos pueden incluir
el uso de suplementos de vitaminas antioxidantes (con las
vitaminas A, C y E) para combatir el estrés y apoyar el sistema
inmune. Algunos pacientes se benefician de tomar suplementos
de magnesio que ayuda a los músculos. Los expertos en la nutrición
generalmente instan a los pacientes de la fibromialgia a que
limiten el consumo de azúcar, cafeína y alcohol ya que estas
sustancias irritan los músculos y son estresantes al sistema
inmune. Por supuesto, son posibles otros regímenes alimenticios
más ambiciosos, empleando dietas, eliminación de toxinas y
suplementación pero, por lo general, requieren la ayuda de
un experto en nutrición familiarizado con el SFM que primero
llevar á a cabo análisis para determinar las necesidades alimenticias
particulares del paciente. Como con otros tratamientos para
la fibromialgia, un plan de nutrición diseñado específicamente
y que funciona bien para un paciente, puede resultar desastroso
para otro.
Acupuntura:
Mientras que se han propuesto diversos remedios alternativos
para el manejo del SFM, muy pocos se han sometido a los análisis
rigurosos en un entorno clínico. La acupuntura, un tratamiento
que involucra la inserción de agujas muy pequeñas en puntos
anatómicos específicos, identificados como conductores de
energía, ha sido el sujeto de mayor escrutinio. En noviembre
de 1997, los National Institutes of Health (NIH, siglas en
inglés) convocaron un Panel de Consenso sobre la Acupuntura
que luego emitió una declaración que indicaba que (1) el dolor
que resulta de condiciones musculoesqueléticas y (2) las nauseas
fueron las entidades más satisfactoriamente tratables con
la acupuntura. En febrero de 1998, la oficina de Medicina
Alternativa del NIH, junto con NIAMS y varios institutos y
oficinas anunciaron las "Subvenciones para el Estudio
Clínico Piloto sobre la Acupuntura" con la intención
de mejorar la calidad de la investigación clínica evaluando
la eficacia de la acupuntura en el tratamiento o la prevención
de la fibromialgia y otras varias enfermedades y condiciones.
Terapia
cognitiva/de conducta: Aunque parezca trivial decirlo,
muchas veces la actitud del paciente es uno de los indicios
más fuertes para predecir el éxito que tendrá en el manejo
de la fibromialgia. Los pacientes que no se esfuerzan activamente
para controlar su condición simplemente no es probable que
se mejoren. Asimismo, es menos probable que aquéllos que,
sin saberlo, optan por comportamientos mal adaptados de enfermedad
(es decir, una actitud de desesperanza, una mentalidad de
víctima) vayan a tomar la iniciativa de buscar ayuda a través
de los ejercicios, la terapia física o medicamentos. Los que
necesitan ayuda para combatir los pensamientos negativos pueden
encontrar ayuda por medio de clases, cintas de audio sobre
la terapia cognitiva o de conducta, o por medio de asesoramiento.
Sentido
común: Las personas que tienen la fibromialgia pueden
hacer una contribución muy significativa a su propio tratamiento
si aprenden todo lo posible sobre cómo responde su cuerpo
a la fibromialgia. Por ejemplo, ¿hay algunas actividades (sobre
todo las que involucran el uso prolongado o repetido de los
músculos) que tienden a exacerbar la fibromialgia? ¿De qué
manera pueden modificarse o reemplazar tales actividades a
fin de aumentar su tolerancia? ¿Hay algunos tipos o niveles
de actividad que produzcan reacciones retardadas de dolor
uno o dos días más tarde? También es sumamente importante
aprender a tomar su propio paso, descansar frecuentemente
y saber decir "no" a peticiones que simplemente
no pueden cumplirse en días particularmente malos de afloro
de la fibromialgia. Si hay compromisos que simplemente no
pueden evitarse, ¿será posible descansar más antes y después
para recuperarse mejor? Mientras estas ideas parecen fáciles
en teoría, muchas veces no es nada fácil ponerlas en práctica.
Puesto
que el tratamiento exitoso de la fibromialgia puede involucrar
a una variedad de profesionales médicos, puede ser de provecho
para los pacientes un acercamiento en el que participen sus
médicos como equipo para manejar la enfermedad. De esta manera,
todos los profesionales médicos que tratan a un paciente determinado
pueden concentrar y coordinar sus esfuerzos hacia un resultado
positivo. Además, el hecho de que un paciente se presente
inicialmente con síntomas severos de fibromialgia no quiere
decir que no pueda mejorar valiéndose de un programa de tratamiento
comprensivo, diseñado hábil y concienzudamente. Según el Dr.
Russell Rothenberg, M.D., reumatólogo y especialista en la
fibromialgia, "Los pacientes necesitan saber que al usar
los medicamentos, descansar debidamente, hacer ejercicio,
recibir la fisioterapia y seguir buenos regímenes, se podrá
lograr más que con el mero control de los síntomas de la fibromialgia;
también se podrá controlar el proceso de la enfermedad. No
hay una cura para la fibromialgia, ¡pero los pacientes se
mejoran! Es de esperar que a medida que se desarrollen y produzcan
medicamentos mejores específicamente para el tratamiento de
la fibromialgia, y que más personas se diagnostiquen más temprano
en el curso de su enfermedad, más personas con el síndrome
de la fibromialgia verán una mejoría de su condición, parcial
cuando no total, y se sentirán mejor".
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