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"Me
pegó la crisis"
(O Los efectos de las crisis sociales en el individuo)
Esta fue la expresión que recuerdo de un paciente
específico, pero el motivo de escribir esto es que
podría resumir una experiencia o sensación colectiva.
¿A qué se refería?
En
la Argentina, así como en diferentes zonas de Latinoamérica,
se vive una larga ya, mensurable en años no meses,
crisis social, política y económica. La magnitud
de la misma y sus consecuencias "macro" como se
las suele llamar a veces, es decir la deuda externa, los problemas
de inseguridad, etc. quizás no permiten ver las consecuencias,
llamémoslas para oponerlas al paradigma previo, "micro".
Es decir no permiten ver o valorar la esfera individual, las
consecuencias de eso mismo sobre el individuo, la persona.
Quizás al mismo tiempo de tanto suponer y dar por establecido
esto, terminamos también por banalizarlo, aceptarlo
o resignarnos.
Un principio lógico es que frente a los grandes (macro)
problemas, los pequeños, o los que parecen serlo, merezcan
menor atención. Se establece así una primera
disfunción cognitiva, y es que nuestra atención,
nuestra mirada y energías se dirigen más a esos
problemas mayores, de mayor importancia, aceptando esta creencia,
y resignan o postergan los menores.

Record Guiness: Cuantos podía soportar |
Al mismo tiempo pueden estar pre-ocupándonos todo
el tiempo, estar presentes, y no dejar de comentarlos, convirtiéndose
en nuestro ya habitual compañero de ruta cotidiana.
Veámoslo desde una perspectiva mayor. Los problemas
"grandes", son los "reales", pero debido
a su característica en general el margen de acción
o llamémoslo más apropiadamente, mis posibilidades
de utilizar estrategias adaptativas, o de afrontamiento, son
menos eficaces. e.g. es poco lo que nosotros podemos hacer
frente a la suba de precios o frente a la conmoción
social. Esta coloca en principio al individuo, en una de las
primeras y básicas situaciones de frustración,
en el sentido experimental, es decir ve la situación
pero no puede hacer nada frente a ella.
Frente a ello ocurre otra cosa:¿Qué pasa con
los problemas más inmediatos, pequeños, personales?
En principio cuáles son? Y volvemos así a la
frase del título, "me pego la crisis". Cómo
suele pegar?
Crisis- Estrés- Cansancio
Los síntomas más habituales, son en general
poco específicos, lo que sumado al hecho de ser "micro"
que decíamos, los convierte en más peligrosos,
como un germen, un virus que uno no pudiera ver, pero actúa
sin descanso. Se trata de cansancio, desgano, alteraciones
del sueño, algunas alteraciones de tipo psicosomático,
como cefaleas, mareos, dificultades digestivas, cierta intolerancia
anímica, agresividad, o tendencia a pequeños
"bajones" y en general muchos elementos de los que
acompañan al estrés crónico.
Como decíamos antes esta pre-ocupación constante,
es lo que define al problema, en general estamos en la etapa
en la cual padecemos un problema, lo vemos, no podemos ignorarlo,
y al mismo tiempo estamos en un estadio previo a poder ocuparnos
en resolver el mismo: esto es la pre-ocupación, pienso,
pienso, o padezco algo sin poder (aún) hacer nada.
El
estrés es por definición un mecanismo adaptativo,
que con el uso corriente ha adquirido mala reputación,
pero en definitiva, es la suma de mecanismos que pone el cuerpo
a nuestro alcance para poder afrontar un problema. Evidentemente
si debo huir de un peligro impresión sanguínea
y pulsaciones deben aumentar para proveer de más caudal
sanguíneo a los músculos
el inconveniente
es si no uso ese caudal de energía, sino lo descargó
en la acción.
Clásicamente se hablaba de una triple respuesta en
el estrés de escape, lucha
o parálisis.
Todas debían ser breves para la solución del
problema inmediato, y esa activación ser seguida luego
de alguna de ellas por la calma. Este fenómeno de calma
vuelve a permitir la recuperación de recursos, biológico-químicos,
que se "gastaron" en ese esfuerzo.
En
los fenómenos de conmoción sean sociales o personales,
crónicos, este sistema de alertas es constante y el
consumo de las reservas es la primera característica.
Se produce tanto física como psicológicamente
un fenómeno de usura, de desgaste, este desgaste se
vuelve luego evidente en el individuo, en su cuerpo en su
mente, en sus capacidades, y en sus relaciones. Con el tiempo
comprueba que "cada vez tengo menos fuerzas" (o
ganas) o "cada vez aguanto menos", con lo cual realimenta
cognitivamente, es decir comprueba que no tiene fuerzas, y
se establece esto como creencia, que en círculo vicioso
realimenta la misma.
Este escenario planteado así no tiene solución
y efectivamente es lo que pasa, si así se lo intenta
abordar.
Algunas soluciones
Existen sin embargo algunas opciones frente a este aparente
problema insoluble.
Gran parte de las soluciones son cosas que ya conocemos,
pero no llevamos al plano de la acción: "si ya
se que tengo que
pero que quiere, no tengo tiempo."
.."si trato pero no puedo".
Decíamos previamente que llevamos estos problemas
a veces, a un segundo plano, a la categoría de problema
menor, que será resuelto cuando se resuelvan las cosas
importantes. Ejemplo de esto son todo un sistema de creenciasI:
Voy a estar mejor cuando: conozca a alguien, pueda resolver
este problema económico, pase este tema etc., etc.
En realidad esto equivale a decir lo inverso, hasta que esto
no pase no voy a estar bien, como decíamos antes el
sistema de alerta se mantiene,...hasta el momento mágico
en el futuro esta situación cambie. En la realidad
esto no sucede así, y eventualmente si esa situación
cambia, le suceden otras.
En principio, una de las primeras sugerencias es la de darle
la importancia que merecen, a las consecuencias personales,
a la esfera personal. Como decíamos muchas veces el
peor enemigo puede ser pretender ignorarlas y pretender que
se solucionen solas.
El detectarlas precozmente nos permitirá ser más
eficientes, darles en principio importancia a esos síntomas
a los cuales podemos agregar a la lista anterior, apatía,
alteraciones en nuestra vida sexual, una sensación
de estar fatigados, enfermos, que "tenemos algo".
En muchos casos estos síntomas producen una sensación
de impotencia y aumentan ya que al intentar hacer algo, notamos
por ejemplo que el desgano, y la fatiga nos lo impiden frustrándonos
más.
La
consulta profesional adecuada, en la cual es primario un análisis
clínico para descartar cualquier anomalía es
de rigor. En algunos casos un simple análisis revela
temas con un enorme impacto en estas áreas, por ejemplo
hace unos días veíamos a una paciente que luego
de un período de tensión y con elementos depresivos,
se encontraba fuertemente medicada con psicofármacos,
no podía moverse de su cama y esto constituía
un síntoma que hacía que se le hubiesen sido
dados más antidepresivos. Un hemograma simple determinó
una anemia extrema, al punto de considerar el hematólogo
al que la deriváramos su internación y transfusiones.
Posteriormente ya sin antidepresivos, sin anemia y con algunas
vitaminas y
productos contra la astenia se encontraba perfectamente.
Asimismo una evaluación psicológica con un
profesional adecuadamente capacitado puede revelar la necesidad
de un protocolo breve para reforzar las estrategias de afrontamiento,
y de manejo del estrés. En caso de cuadros más
profundos la intervención será otra.
Sin embargo en el caso que existan cuadros psicopatológicos
sobre agregados en muchos casos la medicación puede
ser de gran ayuda y es de indicación absoluta. Los
antidepresivos, especialmente de nueva generación,
citalopram, paroxetina, sertralina, fluoxetina y otros, son
útiles en muchos casos por períodos breves.
Descartada la existencia de un cuadro depresivo, no es de
sugerencia el uso de antidepresivos solo por los síntomas.
Los ansiolíticos de uso muy extendido (clonazepam,
alprazolam, bromazepam etc.) tienen su utilidad en disminuir
el estado de alerta, pero al mismo tiempo esto puede disminuir
las capacidades de respuesta necesaria, las cognitivas en
particular, y en algunos casos profundizar el estado de cansancio.
Existen varias otros compuestos que tiene una función
o estimulante o reconstituyente que son un buen coadyuvante,
compuestos de venta directa con agregados de cafeína,
aminoácidos, o vitaminas (B12, antioxidantes, compuestos
etc.,) en diferentes combinaciones cuanticualitativas etc.
En cuanto a moléculas de síntesis, entre aquellos
con más evidencia científica tenemos productos
como la sulbutiamina,
que ha demostrado un efecto clínico en varias áreas.
(Sexualidad, deportes, fatiga crónica etc.)
En cuanto a los productos y medicamentos conocidos bajo el
nombre general de medicinas no tradicionales, o alternativas
(que en realidad son las medicinas tradicionales solo que
no las oficiales en la mayoría de los países
occidentales). Estos gozan de interés y aplicación
creciente, así como cuentan con mayor validez científicaII
III. Entre estos reencuentran
compuestos conocidos desde hace cierto tiempo como el ginseng,
o el guarana, y una serie de compuestos
fitoterapéuticos que actúan como estabilizadores
y que tienen un perfil bastante interesante de producir respuestas
en el sistema nervioso autónomo por ejemplo, es decir
producen una reducción sintomática sin efectos
en áreas centrales como atención somnolencia
etc. En general los productos primeros son por tomas orales,
mientras que en los últimos existen diversas formas
desde orales hasta lociones, cremas para aplicación
local y e aplicación en puntos de reflexoterapia.
 No
nos extenderemos aquí sobre otro tipo de prácticas
cercanas o derivadas a esta última (inclusive las últimas
terapias energéticas) por exceder el contexto de este
artículo.
Finalmente las medidas de higiene y de prevención
habituales, como la práctica moderada de deportes,
la distracción, cualquier forma de ejercitación
mental, el esparcimiento son de suma utilidad.
Conclusión
En resumen, vemos en forma progresivamente frecuente, la respuesta
a lo que un paciente llamaba (relativo e nuestros país
pero aplicable a otras partes) "el argentinazo",
los efectos sobre la economía psíquica y física
de un fenómeno de desgaste y usura, que lleva a síntomas
en general insidiosos, y en el cual la vía final parece
ser similar a la de los cuadros traumáticos en decir
la falta de recurso, la caída de las defensas o estrategias
de afrontamiento.
Existen
frente a esto una serie de medidas tanto farmacológicas
con productos de síntesis o naturales, que sumados
a intervenciones a media psicológico y media corporal
permiten aumentar las capacidades resilientes del individuo,
es decir fortalecerlo para afrontar los retos en condiciones,
y prevenir patologías subsecuentes.
I Sistema
de creencias: Estructuras básicas cognitivas que modelan
los juicios que se establecen posteriormente
II Alternative
Medicine. An objective Assessment. Fontanarosa. Ph. B. (2.000)
American Medical Association,
III WHO Monographs on Selected
Medicinal Plants Vol. 1.Geneva: WHO, 1999
Dr.
Enrique De Rosa - PsyGnos, Centro de Estudios Cognitivos
informes@consultapsi.com -
T-fax (54-11) 43-13-09-95
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