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(Adoptada
en Ginebra, 1948. Enmendada en Sydney, 1968; Venecia, 1983;
y Estocolmo, 1994)
En el momento de ser admitido como miembro de la profesión
médica:
Prometo
solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad;
Otorgaré a mis maestros el respeto, la gratitud y la
consideración que les es debido; Ejerceré mi
profesión con conciencia y dignidad; La salud de mi
paciente será mi primera consideración; Guardaré
y respetaré, aún después de muerto mi
paciente, los secretos que me hubiera confiado. Mantendré
incólumes por todos los medios a mi alcance el honor
y las nobles tradiciones de la profesión médica;
Consideraré a mis colegas como mis hermanas y hermanos;
No permitiré que consideraciones de edad, minusvalía
o enfermedad, religión, origen étnico, género,
nacionalidad, afiliación política, raza, orientación
sexual, o clase social se interpongan entre mi deber profesional
y mi paciente; Velaré con el máximo respeto
por la vida humana desde su comienzo aun bajo amenaza, y jamás
usaré mis conocimientos médicos en contra de
las leyes de la humanidad. Hago estas promesas solemne y libremente
y bajo mi palabra de honor.
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