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JUGUEMOS A CURARNOS
Los padres son los agentes primarios
de prevención y principales referentes de los chicos.
Es muy importante que puedan informar al niño antes
de la operación.
El juego es la manera más amena y efectiva para esta
causa.
Nos enteramos que dentro de una semana una fuerte tormenta
causará una terrible inundación y se nos llenará
la casa de agua. Seguramente vamos a tomar algunas precauciones
para estar preparados. Desenchufar lámparas, sacar
alfombras, preparar baldes y trapos de piso, levantar cortinas,
etc. Por suerte no nos tomó por sorpresa, y aunque
ese día igual vamos a estar asustados, vamos a tener
las herramientas necesarias para defendernos.
No hay como poder anticiparse si uno tiene la suerte de saber
la fecha. Los chicos que entran a un quirófano con
alguna imagen previa de lo que les va a suceder, logran recuperarse
más rápido y sin problemas posteriores como
pesadillas, discontinuidad en el control de esfínteres,
etc.
La medicina moderna, nos permite estar preparados para casi
todo. "Ayer nos enteramos que a nuestro hijo lo van a
operar de una hernia. La operación no es muy urgente.
Nos dieron fecha para dentro de 15 días. ¿Qué
podemos hacer para ayudarlo?"
Aprovechar la creatividad y espontaneidad del niño
es fundamental. Pueden ser desarrolladas a través del
juego libre o pautado, de acuerdo a la necesidad del momento.
Abrir un espacio para preguntas puede ser un buen comienzo.
Los chicos tienen menos acceso a la información y dependen
de los adultos para poder obtenerla y sacarse todas sus dudas.
A veces su silencio puede corresponder al miedo o a que no
encuentran un espacio para expresarse. Una manera sencilla
es poder sentarse con él y actuar la situación
de la operación. Se pueden usar títeres o material
quirúrgico. Conseguir en una farmacia especializada
el camisolín, botas, barbijo, sondas, guantes, jeringas.
A los chicos les encanta poder disfrazarse y representar aquella
situación que van a vivir. Es muy útil para
corregir errores en la información, para comprender
por dónde pasan sus fantasías. Especialmente
con relación a la anestesia. Uno de los fantasmas que
más asustan.
Es importante que sepan que van a estar dormidos, que no van
a sentir nada durante la operación, pero que tal vez
estén doloridos al despertar. Negar el dolor no va
a hacer que este desaparezca. Saber que existe le va a permitir
al niño preparase y defenderse a su manera. Temas para
tener en cuenta: el ayuno, la cicatriz, la higiene.
Consultar al especialista, pedir alguna entrevista "extra"
con el niño para disipar dudas. A veces la angustia
no nos permite escuchar y estar atentos y necesitamos más
tiempo para procesar lo que nos dicen. Cualquier información
que se le ofrezca al chico, deberá ser pensada desde
una lógica infantil. Ellos manejan tiempos diferentes.
Habrá que explicarles el período de internación
en términos de días y noches, comidas, cuántos
días faltará al colegio, así como cuántos
días no podrá jugar de la misma manera que antes.
Hacerlos participantes activos de esta situación de
la que sin duda son los protagonistas. Desde hacer el bolso,
hasta pensar que regalos quieren que les lleven cuando están
internados. Les estamos dando una oportunidad para sentirse
importantes en este difícil proceso.
Muchos chicos viven la operación como un castigo por
algo malo que hicieron. Suele generar un fuerte sentimiento
de culpa. Es muy importante dejar en claro la independencia
entre estos factores. Nada de lo que ellos han hecho tiene
que ver con su enfermedad. Esto puede influir en cambios de
carácter, o en el estado de ánimo. El juego
será la manera más natural que los ayude a sortear
esta dificultad. Los hermanos cumplen un papel muy importante.
A veces pueden sentir celos porque no se los atiende de la
misma forma. Es aconsejable hacerlos partícipes del
juego y de las tareas relacionadas con la operación.
La preparación del niño, tiene como fin tratar
de reducir el efecto traumático de la experiencia quirúrgica.
Disminuyendo la ansiedad y la angustia que la operación
provoca. El juego es la forma más viable para que el
chico se acerque a esta situación. Permitiéndole
pasar de un lugar pasivo a uno activo. "Él hace
a otro - títere, muñeco - lo que le van a hacer
a él". Puede reproducir una situación dolorosa,
canalizando sus fantasías, temores, agresiones. A posteriori,
los chicos que han sido informados y escuchados transitan
una internación más breve y de mejor calidad
y mejoran la relación con el médico y el equipo
de salud.
Atravesar por este momento con más naturalidad, menos
miedo y más herramientas para enfrentarlo. Esa es la
propuesta.
MAGDALENA GIROLA
LIC. EN PSICOLOGÍA
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