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EL LIDER EN EL
DEPORTE
De acuerdo con su etimología la palabra "leader",
proveniente del inglés to lead (conducir, dirigir),
significa aquel que guía, que conduce a un grupo, el
que lleva a feliz término alguna acción determinada.
El líder siempre es una persona que se destaca en un
grupo de semejantes por alguna razón individual.
El líder dentro de cualquier grupo de personas, o en
este caso particular un equipo deportivo, se hace cargo no
de las personas en sí, sino de varios aspectos íntimos
concientes o no de las mismas. Nos referimos a ellos como
"sus deseos". El líder deberá conducir
no arbitrariamente, por que cuando lo hace encontraremos a
un grupo de personas que actuan acorde tanto con valores éticos
como con las reglas y normas específicas del juego
del cual se trate. Normas que por lo general son históricas,
por todos aceptadas y poco mas permeables a los cambios. Estas
reglas y normas hacen a la forma singular de cada juego. Cualquier
modificación de las mismas, podría cambiar la
esencia del deporte. Lo mismo podría ocurrir con tareas
laborales aunque aquí el tratamiento es más
flexible.
Toda norma sostendrá en su interior y forma, el
estilo de cada actividad deportiva. En un grado mas profundo
también guardará celosamente su origen, historia
y sus futuras proyecciones.
Será el líder principalmente quien tendrá
siempre claro que, "cumplir" con la norma forma
parte de su Ética Deportiva. El líder se hace
cargo del deseo de su equipo tanto como de las reglas aprobadas
para el juego y aceptadas implícitas y consciente por
cada jugador.
El juego podrá variar en su estilo, fortaleza, plasticidad,
elegancia, historicidad, etcétera, pero no en su contenido.
El líder estará allí para "sellar"
la forma.
Será el equipo el que proyectará, depositará,
aclarará sus deseos deportivos y aun los personales
(los cuáles merecerán ser concientemente aclarados
y despejados), sobre la figura del capitán, de su jefe,
"coach". No obstante, cada miembro del equipo jugará
celosamente acorde con su propia responsabilidad.
El juego en cuanto a normas, es un sumatoria de responsabilidades
compartidas. El equipo le sabe y estos aspectos ligado a la
historia del grupo, su grado de empatía interpersonal,
su anhelo de éxito, sus habilidades técnicas
tantos físicas como psicológicas, su grado de
solaridad personal; forma una "estructura de sostén"
que se manifiesta claramente en el denominado "sprit
de corp". El líder no solo aceptará y respetará
el "espíritu de cuerpo", sino que dispondrá
en forma activa sus propios recursos para mantener el mismo,
tanto en los éxitos como en las derrotas, sobre todo
en éstas últimas.
El líder aglutinará, condensará aquellos
deseos positivos de su equipo con los que formará "unidades
de trabajo", sin soslayar o rechazar aquellos que no
hacen directamente o bien a la forma o estilo de juego o al
momento histórico del grupo acorde con las viscitudes
del equipo. Solamente tomará cuenta de ellas y las
reservará para utilizarlas en una ocasión mas
propicia.
También será necesario que, toda vez que algún
concepto surgido del grupo no coincida en algún grado
con los objetivos establecidos o proyectos del juego planeados,
aclare él por que no de su utilidad para los mismos.
Muchas veces un contratiempo guarda una forma verídica
de juego que si bien no coincide con los planteos actuales,
puede ser usado parcialmente como sostén de otra estructura
novedosa en el futuro.
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL LIDER
Algunas de las características que se espera posee
un líder deportivo son la iniciativa, la creatividad,
la originalidad, sus habilitudes técnicas, sus condiciones
psicológicas, su madurez emocional, su capacidad de
entendimiento compresión y acción, la rápida
percepción de situaciones, el respecto por el otro,
la la sin cronicidad empática, la pedagogía
activa, sus habilidades resolutivas, la lealtad intransigente,
la honestidad, el aceptamiento de errores, la plasticidad,
la adquisición de nuevos conocimientos, su responsabilidad,
su tendencia a la delegación, el cuidado y defensa
de su equipo, la generosidad en el reconocimiento del "nosotros",
el fortalecimiento del espíritu de cuerpo, el entendimiento
del error como una fuente reflexiva de nuevos conocimientos,
etcétera.
Son éstos obviamente, solo algunos, a nuestro parecer,
de los más importantes factores que hacen a un líder
ideal. A estos aspectos enumerados anteriormente se pueden
incluir todos aquellos factores positivos singulares y característicos
de la personalidad del líder mas allá de su
contacto con lo deportivo.
Digno de destacar, es el hecho de que un líder no
nace de meras expectativas o expresiones de deseo de los miembros
del equipo. El mismo debe poseer una estructura de personalidad
que no solamente reciba y sostenga estas proyecciones, sino
que pueda actuar en forma eficaz y positiva con todo aquello
que sobre él se ha depositado. El líder, asimismo,
no podrá considerarse un "privilegiado" o
un "elegido", lo cual lo colocaria en un "status"
místico, no acorde con lo que el deporte significa,
sino que deberá actuar en relación directa con
la responsabilidad que el grupo espera de él.
Que el líder pueda sentirse gratificado por este
temporal reconocimiento, pertenece a un hecho que forma parte
de las condiciones necesarias para consolidar estructuras
humanas, las que si, recorremos la historia observaremos siempre
estuvieron presentes en toda institución.
á Si bien hubo líderes de diferentes tipos,
cada uno de ellos comparte conceptos comunes, se diferencian
notablemente acorde no solo por aspectos personales sino acorde
con la institución a la que pertenecen y representan.
De aquí la enorme influencia que las mismas ejercen
sobre los deportistas.
EL LIDER "EQUIVOCADO"
El "endiosamiento" de un líder deportivo,
en caso particular, tiene como sustrato más de una
realidad. No solo encontraremos hechos como el fanatismo (de
cuál nos ocuparemos más adelante), sino cuestiones
que van tanto de lo individual como nacional, entre las cuáles
es fácil advertir las tendencias de la economía,
los factores del poder, la cultura política imperante,
la presencia de los medios de comunicación,factores
más que importantes, imprescindibles en la actualidad
y que tanto han beneficiado a la difusión de los deportes
que de hecho generan en las grandes masas fuertes presiones
emocionales, haciendo sentir al líder como el representante
de todo un barrio, población, provincia, nación
o a veces continente, hasta el punto de identificación
enferma que los lleva a desequilibrar sus formas racionales
de pensamiento o comportamiento.
Muchas veces el líder "patológico"
así enfermo, es llevado sin querer a ese lugar. Lamentablemente
la historia del deporte está plagada de estos ejemplos
nocivos que actúan de forma inmediata y negativa sobre
grupos de personas cuya madurez emocional no responde a los
patrones corrientes.
El líder deportivo natural puede soportar una cierta
y determinada cantidad de proyecciones. Según su estructura,
se defenderá activamente de todo aquello que no tenga
que ver con el deporte. De no hacerlo así, podrá
verse incluido en cuestiones de índole intima que operarán
en contra de su persona, de su rol y del equipo al que pertenezca.
LA IMAGEN PUBLICA DEL LIDER
Generalmente el líder como el entrenador o director
técnico, son los que reciben en mayor grado la aceptación
o el rechazo del público. Y esto es así en virtud
de imagen que estas personas proyectan en el público.
Es éste el que en particular posee una gran estima
sobre las proezas del líder, su manejo de las diferentes
situaciones, su personalidad, su estilo. De este modo, el
líder, así también como los directores
técnicos, suelen convertirse en "paradigmas",
modelos que son apreciados mientras "ganan", pero
que son fácilmente desvalorizados cuando el equipo
pierde. Muchas veces el olvido y la ignorancia juegan un triste
papel en las vidas de los deportistas.
De este modo, la imagen del líder en el público
se ve afectada por múltiples factores entre los cuales
se destaca un papel que muchas veces se le asigna. El líder
será una especie de "chivo emisario" que
deberá cumplir a pie juntillas todas las resoluciones,
ilusiones, esperanzas, deberes, que se le ha depositado. Cuando
éste no cumple, la frustración general produce
un sentimiento de agresión que es colocado en el capitán
o en el entrenador, agresión que una vez relacionalizada
es justificada. Es aquí el momento del "botellazo",
la piedra, el insulto; es decir de la descarga emocional del
público, que la mayoría de las veces posee en
su interior altos contenidos de personalidad. La gloria
para el vencedor o el ganador y la desvalorización
para el perdedor es una conducta tan antigua como los mismos
deportes.
Por este motivo, el deporte que posee una capital importancia
para el desarrollo orgánico de los pueblos, sirve de
una poderosa "catarsis" que si bien en muchos momentos
es despótica e injusta, ayuda a los pueblos a tener
un cierto equilibrio psíquico, no solo para aquellos
que los practican en forma activa, sino para aquellos espectadores
que muchas veces son "más jugadores que los mismos
jugadores".
Dentro de este aspecto global, el líder ejercerá
una atracción predominante, casi siempre irracional
que mucho más tiene que ver con la pasión que
con lo intelectual.
Sobre el líder se proyectan también aspectos
infantiles que no han madurado y que de este modo podrían
hallar un canal de salida mucho más facilitado. Lo
subjetivo predomina sobre lo objetivo.
Un líder siempre debería ser el superior, el
que todo lo puede, el que todo lo realiza sin esfuerzo, alguien
así como una especie de padre ideal.
Al líder pueden perdonárseles algunos errores
personales, pero en el campo de juego, deberá ser siempre
el mejor. Uno de los factores que dan origen al fanatismo
halla aquí su mejor raíz.
El líder no estará externo de ciertos rituales
que varían según el deporte, el folklore, la
nacionalidad. El líder será el que tendrá
acceso al acto de izar banderas, el primero en recibir condecoraciones,
encender las llamas olímpicas, el descorche de champagne.
A él asimismo, se le brindarán los más
pulidos homenajes, ya que muchas supersticiones y necesidades
elementales son las que rondan alrededor de su figura. El
líder para muchas sociedades pasa a ser un "Héroe"
nacional y si lo consideramos desde la misma sanidad social,
por qué no encuadrarlo dentro de esa categoría?
Cabe aclarar que según el tipo de deporte que practique
el líder, tendrá diferentes características,
pero en el fondo de su personalidad, todos ellos tendrán
una misma unidad de ser las virtudes o características
anteriormente anunciadas para poder jugar su papel activa
y ajustadamente acorde con lo esperado de ellos. El líder
siempre será el "líder de las esperanzas",
no solo de las propias, sino de las de su equipo, su club,
su barrio, sus seguidores, su institución y en muchos
casos, su propio país.
Un líder es "país extranjero" está
sujeto a la ambivalencia, por un lado es sentido como "uno
de los nuestros", y por otro jugando "en contra".
Por supuesto que aquí también dependerá
de que país se trate, ya que no es lo mismo Italia
o España, que conforman nuestra mayor población
que China o India, países con los cuáles nuestro
país guarda poco vínculos inmigratorios, por
lo menos hasta el momento.
Pero hay una característica que dentro de lo que denominamos
imagen pública, el líder debe poseer, y es el
"carisma" la que pertenece al campo de la
ilusión social. El carisma se manifiesta como propia
de determinadas personalidades sobre todo en el área
política. El estilo carismático del líder
coadyuva a su imagen social agrandándola y magnificándola
a veces hasta niveles insólitos lo cuál lo hace
singular e irrepetible. Al lado de la función carismática,
encontraremos lo que French & Raven (1959), señalan
como poder referencial. Este poder está dado por la
atracción que el líder ejerza sobre él
publico y está netamente sostenido por las habilidades
especificas, su experiencia, su nivel intelectual, su apariencia
personal. Este poder de referencia efectiviza en los demás
lo que hemos llamado identificación grupal. Es en estos
casos que el líder llega hacer un modelo, un ejemplo
a seguir.
Merece destacarse que el hecho de que un líder debe
poseer una personalidad innata como para poder sostener este
rol, debe desarrollarse en forma paulatina y estará
ampliamente considerado por factores situacionales y el entorno
y el tiempo en el que le toca vivir. La percepción,
compresión y actuación plástica del líder
acorde con las diferentes experiencias deportivas, hará
que se comporte dentro del estilo más aproximado a
lo esperado. Un entrenamiento de la flexibilidad del líder,
favorecería el desarrollo de aquel tipo de liderazgo
más aceptable en los tiempos que corren, ya que
cada vez más tendemos a percibir al líder como
persona y no como aquel "súper-héroe"
que todo lo podía en forma mágica y omnipotente.
Tener éxito es tarea de hombres, no de dioses.
¿Quién no desea ganar? Todo en la vida suma
y se multiplica, aún aquello que se pierde, emerge
de otro modo transformado y siempre en beneficio de la vida.
El líder deportivo será aquella persona que
dentro de su entorno tenderá hacer la realidad las
esperanzas de otros que lo que desean es que todo finalice
de la mejor manera y si es "ganando" mejor todavía.
Eros, un pequeño pero poderoso dios griego, y profundamente
vinculado al orden (Cosmos) de la naturaleza y en oportunidades
al amor entre los seres humanos, jugará un papel preponderante
dentro de la mítica del Deporte.
Nota: Adjuntamos a este artículo una Formulario para
considerar las posibilidades de liderazgo que
cada uno de nosotros poseemos. Si así lo desea confecciónelo
y reflexione sinceramente sus
resultados con otra persona que lo conozca quién a
su vez podrá hacer lo mismo con usted.
Jorge G.Garzarelli - ph.D.
Especializado en Psicología del Deporte
E-mail: george@sinectis.com.ar
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