La
historia de la sexualidad es larga, y llena de mitos. También
lo son las dificultades ligadas al cansancio, a la astenia,
que es el término médico apropiado para esto.
Las personas parecen haberse enfrentado a los males del cansancio
de la fatiga desde los orígenes de su historia. Ya
los historiadores romanos para explicar el "cansancio"
de sus tropas en la gris Britannia, utilizaban un término
que luego sería común a la psiquiatría
pero también a las emociones humanas en el lenguaje
coloquial: la "melancolía". Este término
sin embargo no era nuevo sino que era parte de las emociones
básicas en las medicinas griega, egipcia, china entre
otras de las tradicionales.
En todas estas descripciones uno de los elementos fundamentales
ha sido siempre el desgano, la falta de motivación
para hacer las cosas y la astenia, el cansancio tanto psíquico
como físico. Esto ocasiona un círculo vicioso,
el cansancio que imposibilita la acción o la dificulta,
también lleva a la pérdida de deseo para realizar
esta acción.
Volveremos sobre esto después pero será fundamental
recordar que este ciclo de realimentación es central,
a todo este espectro, depresión, ansiedad, astenia.
Lo interesante de esta descripción sintomática,
la astenia, es que aborda prácticamente todas las áreas
de la medicina y muchas de la vida misma.
Para comprender el impacto de la misma quizás valga
recorrer los números de los estudios de gasto en salud,
a veces desprovistos de vuelo romántico, pero cruelmente
ligados a la realidad concreta, de los comportamientos colectivos.
Entre las áreas de mayor consumo y gasto en salud en
la actualidad están las áreas del control del
estrés y los ligados a las disfunciones sexuales. Poco
importan los números específicos, de los cuales
una búsqueda por Internet puede aportar muchísimos
datos, pero siempre se expresan en miles de millones de dólares.
Esto está indicando más allá de la preocupación
médica o la importancia concedida a los síntomas,
la demanda del consumidor o menos comercialmente, lo que nuestros
pacientes nos piden.
En varios artículos hemos hablado de la relación
entre estrés y astenia, ahora deberíamos entender
otra de las relaciones de la misma y es el impacto de la misma
en la vida sexual.
En el ámbito de la sexualidad humana hay causas que
podríamos llamar propias como por ejemplo las de los
ciclos sexuales en la vida (andropausia, menopausia), algunas
ligadas a causas médicas (hormonales, físicas,
neurológicas etc.), y finalmente aquellas derivadas
de causas psicológico-existenciales.
Es de suyo que en muchos casos esta es una división
artificial en la práctica y útil a los fines
técnico-profesionales, pero que se da en conjunto,
y habitualmente la queja, el pedido, la demanda es una: la
falta de energía que repercute en la esfera sexual.
Hemos transitado bastante ya en otras secciones sobre los
efectos indeseables que puede tener el adoptar un enfoque
limitado y unilateral al problema, siendo el ejemplo habitual
y lamentablemente corriente, el uso de ansiolíticos
en el individuo que trae su demanda de estrés, y disfunción
eréctil, se asocian en muchos casos compuestos para
solucionar la vascularización disminuida que ocasiona
la impotencia. Por supuesto esto es parcial, y el individuo
si bien obtiene una erección (no cuando el ansiolítico
produce inconvenientes), pero su pérdida de deseo,
o astenia sexual es importante. Esta dificultad es mayor en
la mujer donde a veces se utiliza alguno de los compuestos
diversos previos a la introducción del sidenafil, que
cambió tan dramáticamente el tratamiento de
la disfunción eréctil.
Una de las causas más frecuentes relacionada con esta
astenia ha sido siempre la pérdida de energía
relativa a los ciclos vitales. Esto se trata siempre de los
temas relacionados con la menopausia en la mujer y la andropausia
en el hombre. Existe en los últimos tiempos un fenómeno
quizás ligado a lo que agregáramos en otra parte
respecto al incremento del estrés
en relación a situaciones de crisis, y es la aparición
de signos importantes de astenia, particularmente en lo relativo
a la sexualidad en individuos jóvenes inclusive de
edades 25/30. Estos pacientes llegan en muchos casos con una
variada automedicación que incluyen el sidenafilo,
vitaminas y estimulantes de diversos tipos. No es ajena a
esta la idea del uso de estimulantes o drogas pasa a ser de
uso corriente. Podemos encontrar en nuestra sección
de consultas habitualmente quienes están a la búsqueda
de alguna sustancia “nueva” en realidad no probada,
y como sabemos esto lleva a las adicciones.
La permanente es la búsqueda de soluciones mágicas,
y acompañando a esta y casi consecuencia del fracaso,
una gran dosis de molestia, frustración e intolerancia.
Decíamos antes que esta falta de deseo estaba relacionada
con la falta de energía y a su vez condicionaba la
falta del deseo. A esto se le suman más elementos emocionales
y el individuo puede estar muy irritado, y agresivo aumentando
sus incapacidades. Ya hace muchos años el magistral
Quino, hacía a su personaje Mafalda jugar con las palabras,
impotente, prepotente.
Es decir en muchos casos aparece como difícil entender
que en el fondo de estas situaciones hay una pérdida
de energía, lisa, y llana, perdiéndose el paciente
y el clínico en la búsqueda de elementos complejos.
Los psiquiatras, en particular en nuestro medio tenemos en
más la dificultad que las teorías de Pierre
Janet, quien habló de la psicastenia, tuvieron poca
prédica, en gran parte debido a la primacía
de su condiscípulo Freud. El psicoasténico,
el neurótico, puede aparecer como con gran energía
debido a su irritabilidad en algunos casos, pero el fondo
sigue siendo la incapacidad, la falta de energía.
La sexualidad actúa como un modelo por excelencia de
“carga” de placer, de energía, que hoy
sabemos que aparte esto tiene fundamentos químicos
en base a la producción de endorfinas. A veces sin
embargo pasa a ser un reto más y en lugar de factor
de goce se convierte en estresante. Un visitador médico
publicitando hace un tiempo su vasodilatador, y ante nuestra
reticencia, exponía su “testimonio” para
convencernos, el producto era como una píldora le ayudaba
a superar el estrés de llegar a su casa y tener que
“cumplir” con tareas maritales (y lo que esto
podría implicar). Es decir carga, estrés, más
estrés más exigencia, la solución parecía
ser el síntoma. No existía allí la pregunta
casi evidente porque volver al hogar en lugar de descanso,
era carga, y porque el sexo era un reto?
Este recuerdo de la clínica cotidiana, esconde el otro
mensaje. Esta sexualidad de prueba de exigencia está
íntimamente ligada a la erección, (con deseo,
sin deseo, con amor, sin, poco parece importar) la continuidad
de la historia es que logrando la tan ansiada penetración
y al lugar de superarse ciertos problemas se hacen evidentes
otros. Muy frecuentemente “lo no dicho, lo no contado”
resurge y agrava lo que hasta ese momento aparece como síntoma.
El tratamiento de la astenia sin embargo no modifica esto
y creemos que es una buena elección conjuntamente con
un abordaje médico. Psicoterapéutico, individual,
vincular, y el sexológico.
El abordaje médico-clínico, tantas veces olvidado,
es decir primero descartar las múltiples causas de
las disfunciones sexuales y de la astenia de causa orgánica.
Una interconsulta que nos es traída para supervisión,
se nos anuncia previamente como un síndrome de fatiga
crónica, el mismo habiendo sido tratado en un centro
especializado. El tratamiento había sido con diversos
estimulantes y vitaminas. En la consulta en el centro cuyas
profesionales lo traían a supervisión, era considerado
un cuadro psicosomático y tratado con una psicoterapia
en las cuales se trataba de abordar el aspecto neurótico,
enfrentándolo con la “búsqueda de ganancia
secundaria”. La realidad del cuadro es que una falta
de diagnóstico clínico psiquiátrico había
obviado una… esquizofrenia, incipiente es cierto, pero
que explica una mayor sensibilidad, así se expresaba
en los primeros tiempos la ideación paranoide. Por
supuesto aquí el uso de psico o neurotónicos
antiasténicos estaba desaconsejado.
Otro aspecto es el psicoterapéutico, en el que el diálogo
se pueden abrir aspectos insospechados, historias no contadas,
y la relación de cada persona respecto a que es y de
que se trata esto de la”sexualidad”. Las concepciones,
las cogniciones, las creencias pueden ser la base de una vida
sexual poco motivadora y también ser parte y origen
en esta pérdida de gusto o placer, y de goce por aspectos
vitales y quizás todo esto se exterioriza solo por
la astenia, o una demanda de performance sexual.
Algunos elemento de abordaje
En el tratamiento de la astenia intervienen varios aspectos
que hemos tratado en otros artículos. La farmacopea
es pródiga en productos y esto en lugar de hablarnos
de varias soluciones nos habla de la falta de ellas.
Brevemente un abordaje mediante protocolos terapéuticos
específicos que tomen elementos comportamentales y
cognitivos, con actividad física es el que ha demostrado
mayor aplicación y éxito terapéutico.
En casos que la ansiedad sea un motivo central pero asociada
con astenia, y aún si esta reviste aspectos ligados
a la sexualidad, el tratamiento con ansiolíticos, o
aún más con antidepresivos con perfiles sedativos
es desaconsejado, aunque pueda provocar un alivio momentáneo.
Como dijimos antes los inconvenientes son de diversa índole
entre ellos el más simple es la agravación del
cuadro.
En algunos casos muy acotados y si este da lugar a una intervención,
muy específica y centrada en la resolución mediante
la terapia, breve, puede tener alguna utilidad pero en manos
de personas muy capacitadas y que tengan capacidad de mantener
esa medicación por espacios muy breves de tiempo. Algunos productos
naturales han demostrado una muy buena indicación,
una descripción más en profundidad podrá
ser encontrada aquí,
de los productos de la farmacopea de productos de síntesis
algunos productos nuevos entre los que se distingue la sulbutiamina,
han demostrado un interés en su uso.
El mismo actúa como un estimulante, en alguna medida
con parámetros similares a los de ginseng (encontrado
solo o en parte en productos de venta por laboratorios), pero
con diferente perfil.
El uso del mismo es conveniente por otra parte asociado a
planes como los que proponemos en los que luego de un abordaje
integrado se provea un tratamiento, un programa y no una terapia
interminable. En este marco series de sulbutiamina,
u otros productos de algunas semanas con períodos de
descanso ha demostrado ser una buena asociación.
Conclusiones:
• La astenia es un síntoma presente en una diversa
cantidad de situaciones.
• El mismo debe ser entendido como una señal
y no un elemento aislado
• La asociación astenia, estrés, disfunción
sexual, es muy frecuente.
• Hay que evitar responder en forma unilateral a esta
demanda
• Abordaje múltiple que contemple la comprensión
de todos los elementos e integrarlos
• Programa de abordaje psicoterapéutico-estratégico,
físico, y medicamento coadyuvante
• Tener extremo cuidado en los medicamentos y los reflejos
farmacológicos habituales (ansiolíticos, antidepresivos)
que pueden contribuir a la estructura retroalimentada del
cuadro completo.
• El uso de neuroestimulantes ha demostrado ser de utilidad
Si
alguno de los cuadros le resulta familiar, recuerde que hoy cualquiera de
estos problemas son tratables, que el sufrimiento y la incapacidad que conllevan
pueden ser evitado. Busque y recurra por ayuda, en ningún caso quédese aislado.
¿Qué puede hacer?
Advertencia
El objetivo
del portal es de información y prevención en salud
y especialmente en salud mental y disciplinas relacionadas. La información
que contiene ConsultaPsi-ConsultaPsiquiatrica es comprobada científicamente
y sólo es para propósitos educacionales e informativos.
No substituye al consejo profesional. Si usted tiene o sospecha
que puede tener algún problema de salud, consulte a su médico
o especialista. Los nombres son registrados y el material puede
ser reproducido solo con permiso de los autores. Copyright 2006-2008.
Toda otra situación se ajusta a los términos legales
y de uso.
Optimizado
para 800x600 Iexplorer - Ultima actualización:
Desarrollo de: PsyGnosWeb Recursos Informáticos - webmaster@psygnos.net