En
el tantra los amantes pueden conseguir una unión física
y espiritual tan intensa que los orgasmos llegan a sentirse
con todo el cuerpo. Es una de las vías y comparte muchos
de sus principios con el yoga, a través de encuentros
prolongados y relajados, y siguiendo algunos rituales. El
Tantra es el culto del éxtasis. Mediante el manejo
de la energía sexual.
El Tantra, que en sánscrito quiere decir "red"
o "secreto", es un conjunto de textos y rituales
religiosos esotéricos budistas e hindúes en
los que el dios Siva explica la filosofía del ritual
tántrico, que incluye la práctica del sexo consciente
como camino para potenciar la sensibilidad humana y focalizar
toda la energía en una satisfacción mutua.
El tantra considera que la eyaculación es un derroche
de energía, de allí una serie de técnicas
ligadas a evitarlo y en muchos casos la difícil explicación
en occidente por relacionar eyaculación con goce.
Algunas
características
1. La abstinencia El primer paso para practicar
sexo tántrico es no practicar el sexo. La práctica
más ortodoxa recomienda hacer el amor una sola vez
al mes para "acumular energía sexual". Otra
opción es dejar pasar unos cuantos días, para
que aumente el deseo. En parejas que perdieron el interés,
esta "abstinencia" logra increíbles resultados.
2. Erotizar el ambiente: templo del amor.
Ilumine el ambiente con velas blancas y perfumadas, coloca
flores frescas en jarrones y ten a mano aceites y bálsamos
para los masajes. También, escoge una música
suave que favorezca la relajación y prepara una bandeja
con fruta y agua, para los momentos de "descanso".
Antes de iniciar la sesión, apagar el timbre del teléfono
o directamente desconéctalo, y asegúrate de
que nada vaya a interrumpirte.
3. Manejo de la respiración. En el
Tantra, las palabras sobran imaginaremos no compartir otro
lenguaje que el de los cuerpos sin conocer la lengua del otro,
el ritmo lo lleva la respiración. Siéntate frente
a frente con tu pareja y comienza a respirar en forma pausada
y sincronizada con él. Cuando tu exhalas, él
inhalará; la idea es que él respire de tu aire
y tú del suyo. Cierra los ojos y siente cómo
el aire recorre todo tu cuerpo. De a poco, los pensamientos
irán desapareciendo y entrarás en estado de
meditación.
4. El momento de las caricias. Toma algún
aceite y masajea a tu pareja con movimientos lentos y suaves.
Primero, circulares y luego, de arriba hacia abajo, explorando
todo el cuerpo. Haz que tus dedos busquen tu propio placer.
Eso sí, absténganse de los pechos y los genitales.
¡Se reservan para lo último! Acaríciense
durante quince minutos, luego hagan un descanso y vuelvan
a la carga.
5.
El beso del deseo. Recuéstense uno junto al
otro, mírense a los ojos y bésense sin tocarse.
Sigan el ritmo de la respiración.
6. Cada vez más próximos.
Míralo fijamente y besa su piel. Recorre su cuerpo
con tus besos y deja que él también lo haga.
Recuéstate de espaldas y permítele que acaricie
tus pechos. Déjate llevar por las sensaciones sin apresurarte.
Recorre toda la longitud del pene y deja que él acaricie
tu vulva con suavidad y dulzura.
7. Penetración tántrica. Descansen
nuevamente, sigan respirando en forma pausada, y prepárense
para una penetración completamente distinta a la conocida.
Para la disciplina tántrica, el hombre no hace el amor
a la mujer sino que son dos universos que se conectan y abren
paso. El ritual tántrico toma a la penetración
como un paso más del acercamiento de los cuerpos, no
como una meta, por eso en la primera etapa la penetración
debe ser estática. El pene se queda inmóvil
dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose
suavemente.
Al cabo de un rato, comenzarás a notar cómo
tu vagina se relaja por completo y comienza a moverse rítmicamente
por sí misma. Por su parte, el pene también
tiene su propia autonomía y se mueve, como absorbido
por la vagina. Este paso dura por lo menos 30 minutos.
8. Posponiendo el orgasmo. Si la erección
es muy fuerte y se acerca la eyaculación, vuelve a
los ejercicios de respiración y a las caricias suaves.
También, el hombre puede apretar con dos dedos la zona
del perineo, que queda entre el escroto y el ano, para evitar
la eyaculación. Después de dos o tres horas
de caricias tántricas, tu cuerpo y el de tu pareja
estarán sumidos en el punto más alto de excitación
y sentirán que forman un solo cuerpo. Así, dejándose
llevar por las sensaciones placenteras, podrán encarar
finalmente el coito, siempre lenta y suavemente, hasta que
se produzca el orgasmo y éste los llene de placer,
de los dedos de los pies hasta la punta de la cabeza.
Si
alguno de los cuadros le resulta familiar, recuerde que hoy cualquiera de
estos problemas son tratables, que el sufrimiento y la incapacidad que conllevan
pueden ser evitado. Busque y recurra por ayuda, en ningún caso quédese aislado.
¿Qué puede hacer?
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