"Locos por comprar"
Compra y compradores Compulsivos: Una patología?
Quien más quien menos se deja caer por las tiendas
y los grandes almacenes para dar rienda suelta a su condición
de consumidor. La ocasión es perfecta para regalar
y regalarse cualquier cosa, y son muchos los que pierden el
control de sus gastos en esta orgía de consumo. Para
la mayoría de la gente, se trata sólo de unos
días de exceso, pero algunos siguen comprando sin control
durante todo el año.
Estos consumidores desbocados o compradores compulsivos son
capaces de dilapidar más de lo que tienen y poner en
peligro su trabajo y familia para satisfacer su ansia de comprar
sin parar.
La excitación es comparable a otras situaciones como
la sexual, el juego, la droga etc. Al igual que estas se apaga
pronto, antes de llegar a casa con las compras. Por eso, lo
de menos es lo que se haya comprado, normalmente cosas inútiles
o repetidas: media docena de camisas iguales de distinto color
o una docena de zapatos que nunca se llegarán a usar.
Al efímero placer le siguen los remordimientos, las
peleas familiares por los gastos desmedidos, el sentimiento
de culpa, la depresión y una ansiedad que sólo
se apaga con un nuevo atracón consumista. Esta conducta
tiene cierta similitud con la bulimia, de ahí que a
estos compradores feroces e insaciables se les ha llamado
«compradores bulímicos». La compra compulsiva comparte
algunos rasgos con las conductas adictivas (se les llama también
adictos a comprar o «shopaholics»), particularmente con la
ludopatía o adicción al juego, pero sobre todo
se parece a los llamados trastornos del control de los impulsos,
como la cleptomanía o la piromanía. De hecho,
prácticamente en lo único que se diferencian
los cleptómanos y los compradores compulsivos es en
que los primeros no pagan y éstos últimos sí,
aunque a la postre muchos no puedan hacer frente a sus deudas.
Pero éste es sin duda un detalle importante, pues comprar
está mucho mejor visto socialmente que robar. Por ahora
la «shoppingmania», «compra compulsiva», «adicción
a la caja registradora» o como quiera llamarse esta conducta
no figura en los libros de psicopatología, quizá
porque -como dicen algunos científicos sociales- en
esta sociedad consumista todos somos no sólo compradores,
sino compradores excesivos.
La prevalencia enla población está entre el
2 y el 8 % según difrentes estudios.
Muy a menudo la necesidad obsesiva de gastar es un síntoma
de algún trastorno psicológico. La compra compulsiva
es muy frecuente en el contexto de los estados hipomaniacos,
cuando la persona se encuentra especialmente eufórica,
como un signo más de su conducta expansiva en muchos
casos. Elliot también destaca que muchos compradores
compulsivos son en realidad enfermos depresivos. No es infrecuente
que la compra compulsiva se acompañe de trastornos
de la alimentación, especialmente bulimia, y ocasionalmente
de cleptomanía.
El perfil típico del comprador compulsivo es una mujer,
en torno a la treintena, de no importa que clase social, que
ha desarrollado este hábito a fuerza de comprar ropa,
zapatos, joyas y productos de belleza. También hay
hombres, aunque muchos menos, y sus preferencias se decantan
por los aparatos eléctricos y las herramientas para
el hogar. Pero nadie sabe cuál será el futuro
de este nuevo síndrome, todavía no catalogado
entre los trastornos mentales. Puede que todo se quede en
un moda pasajera o quizá adquiera las dimensiones de
una epidemia.
La compra compulsiva se desarrolla, por dos mecanismos: en
unos casos este hábito inadecuado se adquiere básicamente
a fuerza de repetir una conducta que en un principio resulta
agradable y luego se realiza de forma compulsiva, mientras
que en otros esta conducta hay que entenderla predominantemente
como una evasión, como una forma inadecuada de hacer
frente a los problemas personales.
Datos a recordar:
El hábito de compra puede convertirse en la llamada:
"Actitud Compulsiva"
La actitud compulsiva es un comportamiento patológico,
está considerada como dependencia psicológica.
Es el patrón de consumo compulsivo hacia una sustancia
o actitud que origina tolerancia ( termina incorporándose
y aceptándose), con síntomas de una conducta
repetitiva que se traduce en patología.
Una vez realizada una acción, se libera el malestar
momentáneamente, aumentando la depresión y la
ansiedad, como en los cuadros obsesivo-compulsivos
Esta situación se enmarca dentro de las afecciones
neuróticas, es decir se centra en torno a la tensión
y su descarga.
En la compra compulsiva, el individuo actúa irracionalmente,
comprando algo que tal vez no necesita y no usará.
El comprador impulsivo responde al deseo de poseer un producto,
el compulsivo compra con el deseo de aliviar su tensión
y ansiedad.
El comprador compulsivo intenta mejorar su autoestima y satisfacer
necesidades emocionales.
Lo anterior va ocasionando una dependencia psicológica,
llegando a perder el control de sí mismo.
La compulsión está considerada como un comportamiento
ritual, recurrente, que a pesar de los intentos por resistirse
al impulso, ocurre.
Los compradores compulsivos, en ocasiones actúan inconcientemente
para eliminar el sentimiento de culpa que los agobia.
La culpa puede ser provocada por haber comprado algo que
no usaron o que no necesitaban, por lo que la conducta se
repite como una compensación para borrar "la conducta
mala".
Cuando el comprador compulsivo se encuentra en una etapa
avanzada de neurosis, llega a incurrir en el uso excesivo
de sus tarjetas de crédito u otra forma de obtener
dinero, incluso robando.
Este hecho es común en el fármacodependiente,
que hurta incluso a sus familiares más cercanos (padres),
para conseguir lo que cree que necesita.
Otras consecuencias psicológicas de la compra compulsiva
son la angustia, la depresión, los remordimientos,
la vergüenza y la baja autoestima.
Todos los síntomas anteriores provocan un alto nivel
de estrés, que puede acarrearle al afectado enfermedades
como la úlcera, hipertensión, depresiones profundas
y frecuentes dolores de cabeza. Los artículos que los
compradores compulsivos adquieren con más frecuencia
son ropa, zapatos, cosméticos, joyería, aparatos
electrónicos, artículos coleccionables, antigüedades,
equipos de sonido, discos, piezas de arte, autopartes y regalos.
El comprador compulsivo es eminentemente racionalizador,
la cual es una estrategia cognocitiva que implica inventar
razones plausibles y aceptables para ocultar las explicaciones
reales de sí mismo.
Los compradores compulsivos pueden encontrarse en todos los
niveles socioeconómicos y compran cosas para ellos
mismos o exclusivamente para otros.
Es frecuente que una madre justifique sus compras colmando
de regalos a sus hijos.
También es frecuente que lo que compre nunca sea desempacado,
y por consecuencia, nunca utilizado. La racionalización
es que el objeto comprado ya perdió valor.
Tratamiento
El primer punto es entender el trastorno dentro de un contexto
más amplio , priorizando el diagnóstico. Es
decir no hay medicamentos "exclusivos" para una
patología específica llamada comprador compulsivo.
Los indicadores más recientes sitúan a los
inhibidores de la recaptación de la serotina específicos
o no, como los más indicados (ver
antidepresivos)
Si
alguno de los cuadros le resulta familiar, recuerde que hoy cualquiera de
estos problemas son tratables, que el sufrimiento y la incapacidad que conllevan
pueden ser evitado. Busque y recurra por ayuda, en ningún caso quédese aislado.
¿Qué puede hacer?
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