Karl
Gustav Jung
El concepto de disociación fue particularmente estudiado
por Jung y el mismo es central para entender una de las variables
más importantes de la respuesta al trauma
Los "arquetipos" y el "inconsciente colectivo"
Jung había nacido el 26.07.1875 en la aldea suiza
de Kesswil, hijo de un pastor con quien recorrió muchas
parroquias. Tendió desde pequeño a la introspección,
alentado por las discordias parentales y el humor inestable
de la madre. Su fantasía estuvo alimentada por lecturas
voraces y el ambiente teológico en que vivía.
Se consideraba diferente a los niños de su edad, pero
esto no le impedía tener amigos, en quienes dejaba
impresiones muy contradictorias: sociable pero difícil;
divertido por momentos y a veces taciturno; aparentemente
seguro de si pero vulnerable a la crítica.
Ya psiquiatra, parecía sereno pero a veces lo atormentaban
profundas crisis religiosas. Tuvo sueños desconcertantes
desde muy joven a los que mucho después, al escribir
su altamente subjetivo y anecdótico autorretrato "Recuerdos,
sueños, reflexiones", hizo aparecer como acontecimientos
de singular significación. Inició estudios de
medicina en Basilea en 1895, pero a pesar de su inclinación
científica no perdió su interés por lo
oculto, las religiones esotéricas y su desbocada fantasía.
A fines de 1900 se sumó al personal del Burghölzli,
que era la clínica psiquiátrica de la Universidad
de Zurich. A pesar de la fama del sanatorio, Jung recordó
sus primeros años allí como caracterizados por
una rutina trivial y estéril, donde no tenía
espacio para su excentricidad creadora. Sin embargo fue allí
donde accedió al psicoanálisis: Bleuler, su
prestigioso jefe, le pidió que reseñase "La
interpretación de los sueños" para el cuerpo
médico. El libro sobre los sueños y después
los trabajos sobre la histeria dejaron su impronta en Jung,
quien desde el comienzo fue un fervoroso partidario de la
nueva disciplina. Aplicó con éxito los conceptos
psicoanalíticos a la esquizofrenia (que en ese momento
aún era demencia precoz) y elogió los aportes
de Freud en su monografía "Psicología de
la demencia precoz", de 1906. Ese mismo año le
envió a Freud un ejemplar de "Estudios de asociación
diagnóstica", obra que él había
compilado. Pero no todo eran acuerdos con Freud. Jung no atribuía
"al trauma sexual de la juventud la significación
excluyente que en apariencia Freud le asigna"; y ésta
sería la discrepancia que más tarde los separaría.
La perspectiva de contar con un propagandista de la talla
y el renombre de Jung en el extranjero era algo que a Freud
lo seducía mucho. Se mostró cauto para no despertar
sospechas de que pretendía un apostolado ciego, pero
no dejó de hacerle saber que aunque él no viviera
para ver el triunfo del psicoanálisis, esperaba que
sus alumnos sí lo hicieran. Freud se preparaba para
pasar la antorcha a manos más jóvenes y Jung
parecía el heredero apropiado de la corona. Examinaron
juntos la etiogenia sexual de las neurosis, se prestaron libros,
comentaron casos. Jung era respetuoso pero no servil y Freud
lo aceptó como un padre complaciente. En carta de 1910
a Ferenczi le decía: "No sea celoso e incluya
a Jung en sus cálculos. Estoy más convencido
que nunca que él es el hombre del futuro".
En 1907 visitó por primera vez a Freud con su esposa
y su colega Ludwig Binswanger. Se dedicaron a una orgía
de conversaciones profesionales solo interrumpidas por las
comidas y por la reunión de la SPM. Martin Freud recordó
a Jung como un hombre verborrágico que solo hablaba
de si mismo: "Nunca realizó el menor intento de
entablar alguna conversación cortés con mamá
o con nosotros, los chicos, sino que se limitaba a seguir
el debate interrumpido por la cena. En esas ocasiones solo
hablaba Jung, y papá con visible deleite, se contentaba
con escuchar". Aunque Freud confiaba en Jung, interpretó
que en uno de sus sueños aquel deseaba destronarlo.
El debate que podía separarlos, acerca de la sexualidad,
nunca se extinguió por completo. El trabajo de Abraham
provocaba los celos de Jung, y él no se molestaba en
ocultar eso ni la envidia que sentía por el respeto
que Freud le tenía a aquel. Jung reconoció abiertamente
en la "veneración" que sentía por
Freud un cierto "entusiasmo religioso" que "a
causa de su innegable matiz erótico" le parecía
"repulsivo y ridículo". Lanzado a la confesión,
le dijo a Freud que el origen de esos sentimientos estaba
en un acontecimiento infantil: "de niño sucumbí
a un ataque homosexual de un hombre al que antes había
reverenciado". Freud le restó importancia porque
discernía que una transferencia religiosa solo puede
terminar en apostasía, de modo que su breve respuesta
fue "Soy inadecuado como objeto de culto".
En 1910 fue elegido presidente de la Asociación Psicoanalítica
Internacional por aclamación, siendo reelegido en 1911.
Pero a pesar de todos estos triunfos, la esposa de Jung estaba
preocupada: "Me ha atormentado la idea de que su relación
con mi esposo no es como podría y debería ser",
le escribió a Freud. Las discrepancias ya habían
aparecido y se notaban. Pero aún en 1912 Freud confiaba
en el suizo y le decía que podía disentir con
él sin mala conciencia.
En 1912 Freud visitó a Binswanger en Küsnacht,
pues aquel había sido operado de un tumor maligno,
y no visitó a Jung que vivía a pocos kilómetros
de allí. Jung se ofendió mucho y desde ese momento
en distintas discusiones con Freud sacaba a relucir "el
gesto de Kreuzlingen" (lugar donde Jung estaba cuando
Freud no lo visitó en esa oportunidad). A fines de
ese año se encontraron en una pequeña conferencia
en Munich y Jung se disculpó. Pero esa reunión
se vio malograda por uno de los desvanecimientos de Freud,
el segundo en presencia de Jung. Otra vez habían tenido
una animada discusión y una vez más Freud interpretó
lo que Jung decía como revelador de un deseo de muerte
dirigido contra él. Aunque había causas físicas
en un segundo plano (fatiga, dolor de cabeza), Freud sabía
que allí había un conflicto psicológico
y Jung no era ajeno a ello. Dijo que allí había
"elementos de neurosis" y Freud le contestó
"que cada uno de nosotros se ocupe de su propia neurosis
con más celo que la neurosis del prójimo".
Hacia 1913 lo que Jung consideraba "nuestra concepción"
en contraposición a Freud, era por ejemplo que la libido
no era nada más que un fracaso nervioso frente a las
verdades incómodas de las pulsiones sexuales que habitan
al ser humano; y que el arquetipo es un principio fundamental
de la creatividad, anclado en las cualidades raciales, una
potencialidad humana manifestada en las religiones, los cuentos
de hadas, los mitos, los sueños, las obras de arte
y la literatura. su equivalente en biología es la "pauta
de conducta". Mientras Freud opinaba que Jung se ocultaba
detrás de "una nube religioso-libidinal",
Jung le hacía saber en una carta de la Navidad de 1909:
"Es un duro destino verse obligado a trabajar al lado
del creador".
La correspondencia entre ambos hombres fue decreciendo cada
vez más pero esto no impidió que los dos concurrieran
al Congreso Internacional de Munich de 1913. Según
Freud, las sesiones fueron "agotadoras y nada ejemplares"
y la presidencia de Jung había sido "inamistosa
e incorrecta". Los votos de la reelección de Jung
mostraron el descontento: 22 se abstuvieron como manifestación
de protesta y 52 votaron por el candidato. Al final del congreso,
Freud resumió: "Nos separamos sin ningún
deseo de volver a vernos". En octubre Jung renunció
como editor del Jahrbuch aduciendo razones de "naturaleza
personal" y renunciando a una discusión pública.
A fines de 1913 Freud había empezado a escribir lo
que él denominó "la bomba": la "Contribución
a la historia del movimiento psicoanalítico" era
un folleto en el que exponía su versión de los
desacuerdos que habían estado carcomiendo al movimiento
en los últimos años. Pero antes que "la
bomba" explotara oficialmente, Jung presentó su
renuncia a la Presidencia de la Asociación, el 20 de
abril de 1914.
Respecto a su relación con el nacionalsocialismo,
recurrimos a un artículo de Arnold Künzli. El
autor explicita que gracias a haber nacido hace mucho, tuvo
la posibilidad de conocer personalmente a Jung y tener en
sus años de juventud una nutrida correspondencia con
él, así como haber participado en reuniones
en las que Jung explicaba su "Psicología Profunda".
Manifiesta que esta historia personal y el haberse ocupado
en reiteradas oportunidades de las controversias en torno
a Jung, lo autorizan en honor a la verdad , a contestar a
algunas manifestaciones de Baumann en el referido artículo,
así como a responder con documentos a manifestaciones
sumamente unilaterales de diversos autores relativas a Jung.
"Baumann escribe: "...totalmente tirado de los pelos
es afirmar que Jung ...pretendía llevar a razonar a
la mujer a través de la seducción, el maltrato
y la violación". Pero es precisamente lo que Jung
hacía. En 1951 escribió: "En la mujer el
Eros forma su verdadera naturaleza, mientras el Logos es a
menudo apenas una casualidad...Por más que su Eros
aparezca gentil y bien dispuesto, no se conmoverá ante
ningún tipo de lógica. En muchos casos el hombre
tendrá la sensación (y no le faltará
razón) que solo la seducción, el golpear y violar
tendrán la necesaria fuerza de convicción"
(Obras Completas 9/2, 24). ¿Totalmente tirado de los
pelos, Sr. Baumann?...
Más adelante Baumann se dirige contra el frecuente
reproche de los autores freudianos..." de que Jung simpatizaba
con el nacionalsocialismo, lo cual hace tiempo fue probado
como falso". La verdad es que se trata de todo lo contrario.
Yo no soy un autor freudiano y no participo de las luchas
de sectas psicoanalíticas. Aquí se trata de
la escueta y estricta verdad del comportamiento de Jung. Lo
que esto quiera decir acerca de su psicología, lo elaborarán
personas más aptas y competentes. El hecho es que Jung,
fascinado por su teoría del inconsciente colectivo
y los arquetipos, cayó bajo la égida de Hitler,
el nacionalsocialismo y Mussolini. Ayudó incluso en
las persecuciones a judíos y al antisemitismo racista
con una dignificación desde su psicología profunda.
Jung escribió en el año de ascensión
al poder por parte de Hitler, en 1933, en un diario alemán
acerca de "las realmente existentes ...diferencias de
las psicologías germanas y judías", y en
1934 en el mismo periódico: "el inconsciente ario
tiene un mayor potencial que el judío". Esto iba
contra el judío Freud. Este no habría "conocido
el alma germana". ¿Le habrá enseñado
mejor la violenta aparición del nacionalsocialismo
hacia el que la humanidad entera miraba con ojos asombrados?.
¿Dónde estaba la increíble potencia y
fuerza cuando no había aún un nacionalsocialismo?.
Y responderá: "Estaba escondida en el alma germana..."
...hace poco apareció una carta de Jung a su alumno
Wolfgang Kranefeld, un entonces conocido entusiasta del nazismo...allí
Jung escribe: "hay que advertir al pueblo ario, que con
Freud y Adler se predican puntos de vista específicos
al judaísmo..., los cuales tienen un carácter
esencialmente destructivo. Si este evangelio judío
le gusta al gobierno de Adolf Hitler, y bueno, sea. Por otra
parte también sería posible que al gobierno
le molestara...". Que no es más ni menos que un
azuzamiento a que Hitler prohíba la destructiva psicología
de Freud y Adler..el "carácter destructivo"
del espíritu judío era argumento prínceps
de la propagandanazi-racista-antisemita." "En 1933
Jung dijo en una entrevista radial berlinesa que: "Como
hace poco dijera Hitler, el Führer debe poder ser solitario
y tener valor en poder proseguir solitariamente..Por ello
el verdadero Führer es a la vez aquel que tiene el valor
en si mismo, y no solo hacia los otros, y que puede mirarse
a si mismo a los ojos". Seguía hablando luego
de la "idea del ser del Führer", de la "aristocracia
propia al Führer" y finalmente: "los tiempos
de las masas siempre son tiempos del ser del Führer.
Todo movimiento culmina orgánicamente en el Führer,
que corporeiza todo el ser, sentido y meta del movimiento
popular. Es una encarnación del alma del pueblo y su
voz...solo en tiempos de paz sin metas crece la caótica
conversación parlamentaria, que anuncia indefectiblemente
la ausencia de un movimiento más profundo". Y
nuevamente habla aquí de la necesidad de cuidarse del
espíritu destructivo y la enemistad hacia la vida,
de las psicologías de Freud y Adler.
En 1936, el año de las Olimpíadas en Berlín,
Jung publicó su famoso "Himno a Wotan", el
dios germano de la fuerza arrolladora, ese "liberador
de las pasiones y deseos de lucha" a quien Jung promovió
como arquetipo del "Dios germano", quien "explica
más del nacionalsocialismo que todos los factores económicos,
políticos y psicológicos". Esta simpatía
de Jung por Wotan como "esencia básica del alma
germana" aparece en cada frase.
En 1939 Jung declaraba a un periodista americano que en los
ojos de Hitler había percibido a un visionario. Hitler
sería el "altoparlante, que refuerza el inaudible
murmullo del alma germana", sería como "
un hombre que atiende el flujo de un rumor de la fuerza de
fuente escondida". En un desfile militar Hitler parece
haber decepcionado a Jung, quien se vuelca entonces a Mussolini,
del cual dice "el formato especial de un hombre verdadero.
No pude evitar amar a Mussolini, su contagiosa energía,
y elasticidad son contagiosas, cálidas y humanas"."...De
todos modos," dice el autor del artículo, "a
diferencia de los sectarios jungianos, Jung en una entrevista
con el rabino Leo Baeck, luego de la guerra tuvo la lucidez
de admitir: "Si, tuve un desliz". Incluso siguió
en esta línea en un trabajo en el que dice que el nacionalsocialismo
"fue el crimen más cruento de todos los tiempos".
La cuestión que queda es saber la relación entre
su "desliz" y su "psicología".
Jung murió en Küsnacht, Suiza, el 06.06.1961.
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