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Uno
de los modos de enfrentar el trauma,
utilizado con los veteranos de guerra
en el Programa de Salud Malvinas
desde 1997
EXPERIENCIA
EN EL TRATAMIENTO DE VETERANOS DE GUERRA CON LA "REDUCCION
DEL INCIDENTE TRAUMATICO"
Alejandra
Ruiz López *
Doctora en Medicina. Psiquiatra. Especialista en Psicología
Médica
Introducción
En nuestra asociación Voluntarias para la Patria hemos
estado asistiendo veteranos de Malvinas desde 1982. Recibíamos
sus demandas donde la salud, lo social y lo familiar eran
los ejes fundamentales de sus requerimientos. Utilizábamos
técnicas de psicoterapia individual, de objetivos limitados
y esclarecimiento con orientación psicoanalítica.
Teníamos pocos éxitos y casi nos habíamos
acostumbrado a la pobre respuesta y a los abandonos de tratamiento.
Pero en 1996 desde nuestra asociación tuvimos la oportunidad
de intercambiar experiencias y trabajar con veteranos de USA
que habían estado en Viet Nam y Korea. Ese fue nuestro
primer acercamiento a técnicas específicas para
situaciones traumáticas. El éxito obtenido con
las nuevas técnicas (TIR, Rap groups, TFT, EMDR) modificó
totalmente el modelo terapéutico de aproximación
al paciente, se generó un programa de Salud que incluía
el entrenamiento de profesionales en estos procedimientos
y se produjo una gran apertura a todo lo referido al Estrés
Postraumático.
Nuestra experiencia con TIR
Esta técnica particular supone la delimitación
(framing up) del incidente. Cuando no conseguíamos
que lo hicieran mentalmente le pedíamos que lo escribieran
y así era más fácil recortar el hecho
del todo confuso que implica el trauma. Comenzábamos
tratando de mirar una pequeña porción del episodio
traumático. Mientras ensayábamos mentalmente
era usual que aparecieran escenas olvidadas o que sorprendían
por resultar irreales. A este ensayo lo llamábamos
Visualización artificial y nos apoyábamos
en la imaginación creativa como una herramienta importante
del tratamiento del T.E.P.T.
La reducción del incidente traumático tiene
sus raíces en la teoría de la represión
de Freud, y en la aproximación centrada en el cliente
propuesta por Carl Rogers.
En nuestros pacientes el trauma había sido una experiencia
tan intensa y sobrecogedora que las víctimas no podían
afrontarlo de manera completa, había sucedido de manera
tan repentina que no tenían forma de procesarlo conscientemente.
Entonces todo el aparato psíquico se aunaba en una
"intención" durante el caos del trauma: tomaban
la decisión inconsciente de resistirse, de pelear,
de protestar, de negar su conocimiento, de escaparle, anularlo,
sofocarlo.
Una "intención" inconsciente que los veteranos
conservaban, incluso cuando el peligro había pasado,
o en circunstancias que no tenían nada que ver con
el evento original. El Veterano de Vietnam que evitaba ir
al centro porque no podía tolerar las multitudes (aún
sabiendo que ya no está más en Saigón).
El veterano de Malvinas que evita los festejos de Año
Nuevo, aun cuando sabe que los cohetes no son municiones y
que el no está mas a merced del fuego. Encontramos
que como modo de evitar la angustia y la inseguridad que inevitablemente
acompaña a los veteranos en su situación de
hiperalerta constante muchos de ellos habían construido
una imaginaria área de seguridad que los rodeaba, a
la cual acordamos en llamar "su perímetro".
Salir o estar en lugares públicos era para ellos demasiado
peligroso, debido a la incapacidad de mantener su perímetro
intacto. Debajo de este tipo de conductas de evitación
subyacían los mecanismos de aislamiento y alejamiento
necesarios para la supervivencia, pero que ciertamente detenían
su inserción en la sociedad.
De todas maneras los mecanismos de evitación y negación
les servían como una barrera que los ayudaba a tener
su perímetro a salvo. Muchos veteranos describen este
perímetro como invisible para otros, pero para ellos
es tan real como estar encerrados en una burbuja desde donde
pueden ver todo lo que sucede alrededor, pero de la cual no
pueden salir y nadie puede entrar.
Un ejemplo nos lo dio un veterano de Vietnam: "Es como
si yo fuera una mosca que ve el mundo desde una ventana, intento
salir golpeándome sistemáticamente contra el
vidrio y no me doy cuenta de que, detrás de mí,
la puerta está abierta de par en par".
Otro ejemplo sería el de una mujer violada que se
aterroriza ante cualquier hombre, aún sabiendo que
no son todos violadores. Ella continúa fijada a viejas
intenciones, hechas ciegamente durante el momento de terror.
Nosotros como terapeutas tratábamos conseguir que
este perímetro, a la vez salvador pero aislante, se
fuera fundiendo lentamente para permitirle al paciente el
intercambio de afectos y emociones esenciales en el ser humano
y al que ellos inconscientemente se negaban, detrás
de una coraza de frialdad y distancia, que solo desaparecía
en el intercambio con compañeros de armas.
Para esto tratábamos de llevar al paciente a la situación
original del trauma a través de visualizaciones, en
forma tal que le permitiera examinar las circunstancias y
condiciones, muchas de ellas olvidadas, en las cuales se habían
fijado las viejas intenciones para salvar sus vidas. Con este
método ellos tenían la oportunidad de ver el
episodio parte por parte, de examinarlo a la luz de nueva
información y de reelegir de acuerdo al conocimiento
como iban a seguir respondiendo a los diferentes estímulos.
El objetivo era que lograran suficiente insight para "dejarlo
ir" (al modelo de respuesta traumático) en vez
de seguir resistiéndose ya que la energía que
se requiere es la misma.
La Reducción del Incidente Traumático (TIR)
le daba al sobreviviente, la oportunidad para reexperimentar
el evento. Tratábamos de que focalizaran solo una parte
del trauma por vez. Nos dimos cuenta de lo importante que
era, como terapeutas, saber cuando detenerse o cuando permitir
la catarsis emocional. El acompañamiento en este proceso
fue un trabajo duro, sin embargo toda terapia efectiva implica
atravesar emociones dolorosas. Con la experiencia aprendimos
que si al usar esta técnica como terapia, no llegábamos
a una resolución, significaba que aquello que parecía
el foco del trauma sólo estaba encubriendo como un
velo al verdadero núcleo traumático. Saber esto
nos ayudó a seguir adelante en el proceso, ignorando
las respuestas de éxito demasiado fácil y nos
ayudó a guiar a quien estaba visualizando a seguir
hasta enfrentar el verdadero incidente, tan doloroso y terrible
como para permanecer sepultado en el inconsciente desde el
momento del trauma. Aprendimos a reconocer los sentimientos
que acompañan estas situaciones. En general el paciente
luchaba mucho hasta hacerse cargo de situaciones de culpa.
Otro de los sentimientos que en nuestra población particular
de veteranos de guerra era muy difícil de aceptar en
si mismos, era la cobardía. Cuando las situaciones
visualizadas se relacionaban con estas emociones sabíamos
que estábamos cerca de algo importante y debíamos
seguir.
Tuvimos que aprender a ser muy pacientes, a dar las instrucciones
muy claras, a usar nuestro ingenio para procesar trauma por
trauma hasta alcanzar el incidente original. Pero el premio
era extraordinario cuando por la expresión del rostro
notábamos que habían alcanzado su INSIGHT.
El paciente que visualiza tiene por delante un trabajo enorme
por hacer como así también el terapeuta. Tratábamos
de enseñar al paciente a utilizar su imaginación
creativa y desarrollar su habilidad para visualizar. Las técnicas
de la Gestalt fueron una herramienta esencial. La analogía
de la creación de una película en sus mentes
nos servía de encuadre para comenzar el trabajo.
Tratábamos de no concluir una sesión sin algún
tipo de resolución como punto final. Este punto se
caracterizaba por sorpresa, desconcierto, alivio, la expresión
de insight, risa espontanea, o alguna señal de disipación
del impacto del trauma.
En este proceso dábamos las instrucciones en forma
específica y neutral.
1. Dígame, "¿Cuando ocurrió
el incidente?"
2. La visualización la hacíamos con
los ojos abiertos o cerrados. Nuestros pacientes a veces estaban
demasiado alertas para permitirse cerrarlos. Comenzábamos
diciendo " Cierre los ojos" o "Dígame
cuando logra estar en el inicio del incidente" "Qué
es lo que advierte?" " Muévase a través
del incidente (sin hablar). Cuénteme que sucedió"
" Cómo ve el incidente en este momento?"
3. Dejábamos que el paciente hablara de su
experiencia particular en la visualización del evento
traumático. Tratábamos de recordar hasta es
menor detalle de su relato. Esto creaba un vínculo
muy especial de confianza, por ejemplo cuando recordábamos
el nombre del lugar donde sucedió el incidente o los
nombres de otros amigos que en algún momento nos hubieran
mencionado. Esto creaba un "lenguaje común"
hecho de eventos, nombres de personas o de áreas que
ayudaba enormemente a reconstruir la confianza que en ellos
estaba destruida. Estábamos atentos a su postura corporal,
a sus gestos que en general daban cuenta de la reexperimentación.
A veces llegan a un estado de conciencia alterado, esto era
un signo de que están en camino a recuperar algo del
inconsciente. Tratábamos de guiarlos en la percepción
del evento, de conseguir que esta fuera clara.
4. Repetíamos este proceso; a veces requería
de varias repeticiones de la misma fórmula: "
pensar en el episodio y luego describirlo", 5, l0,o 20
veces más, tal vez solo brevemente en cada ocasión.
Nosotros no intentábamos validar o cuestionar lo que
el paciente decía ver, no ofrecíamos comentarios,
ni lo alentábamos. Ellos hacían su propio descubrimiento.
El hacerlos los únicos responsables del relato, los
ayudaba en la reintegración del trauma y creemos que
así se proveen las bases para una vida más creativa
y feliz.
5. Los detalles que se iban focalizando vez por vez
y las reacciones a los mismos iban cambiando a lo largo de
cada visualización El visualizador descubría
detalles olvidados, repensaba en otros y adquiría una
perspectiva diferente en cuanto al impacto y significación
de todo el evento.
6. Los pacientes querían perder el miedo, pero
sentían renuencia a atravesar el proceso:
"Qué podría pasarme si dejo mis miedos?
¿Qué pasaría con mi TEPT... Qué
podría suceder con mi personalidad? ¿Podría
desaparecer yo también?"
Tratábamos de generar en ellos la confianza en si mismos
que por momentos parecía apoyada en sus síntomas.
Y muchas veces no fue tarea fácil.
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La autora relata su experiencia con veteranos
de Malvinas en la Asociación Voluntarias para la Patria
y en el Programa de Salud Malvinas del Ministerio de Salud de
la Provincia de Buenos Aires.


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