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ADVIRTIENDO
- Que la dignidad humana, en tanto que valor o atributo distintivo
de la especie humana del que dimanan otros valores y derechos
fundamentales del individuo y del colectivo, está reconocida
o se alude a ella en documentos internacionales como:
" la Declaración Universal de los Derechos Humanos
(NACIONES UNIDAS, 10.12.48)
" el Convenio para la Protección de los Derechos
Humanos y las Libertades Fundamentales (4.11.1950)
" la Carta Social Europea (18.10.61)
" el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos
(16.12.66)
" el Pacto Internacional de los derechos Económicos,
Sociales y Culturales (16.12.66)
" la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(22.11.69)
" la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los
Pueblos (26.9.81)
" el Convenio sobre los Derechos del Niño (20.11.89)
" la Carta Árabe sobre Derechos Humanos (15.9.94)
" las Declaraciones, Tratados y Protocolos de la ONU
relativos a la Mujer (1967, 1974, 1977, 1993, 1999)
" la Convención de ASTURIAS sobre Protección
de los Derechos y de la Dignidad del Ser Humano con respecto
a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (Convención
de Bioética del CONSEJO DE EUROPA, 4.4.97)
" la Declaración Universal de la UNESCO sobre
el Genoma Humano y los Derechos del Hombre (11.11.1997)
" las Declaraciones, acuerdos o Protocolos surgidos de
las Cumbres de Río (junio 1992), Kyoto (diciembre 1997),
Montreal (enero 2000), y Johannesburgo (septiembre 2002)
u otros análogos, y cuyos principios en general han
sido incorporados a las Constituciones y al ordenamiento jurídico
de la naciones democráticas, así como
" la Convención Internacional sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación Racial (13.7.67,
sancionada y promulgada el 26.4.68)
" la Declaración de Barcelona "Los Derechos
Alimentarios del Hombre" (marzo 1992)
" la Declaración Bioética de GIJÓN
(I Congreso Mundial de Bioética, SIBI (24.6.00)
" la Declaración de CARACAS sobre Bioética
(I Congreso Iberoamericano de Bioética, 9.2.01)
Que la plena dignidad humana es un atributo de la especie
humana y su reconocimiento un derecho fundamental de cada
persona y de toda la humanidad, que debe ser respetado y protegido.
Que, no obstante, en muchos lugares de la Tierra tales normas
o propósitos se burlan o vulneran, puesto que gran
parte de la humanidad está privada del reconocimiento
efectivo de la dignidad humana y de los derechos que
de ella se derivan, quedándose el respeto y la protección
de la dignidad en papel mojado o pura retórica.
Que millones de personas padecen hambre, falta de agua potable
y de vivienda, enfermedades (con especial incidencia del SIDA),
males y penurias debidos en muchos casos a la miseria y a
carencias básicas fácilmente evitables que los
convierten en incapacitados o los llevan a la muerte, mientras
que los pudientes, la menor parte de la población mundial,
disfruta de riqueza, abundancia y bienestar y hasta los despilfarra.
Que la naturaleza, la biodiversidad y el ambiente sufren un
deterioro creciente y alarmante, con progresiva reducción
de las zonas verdes y vegetales, exterminio de las especies
animales, acumulación de las basuras que producimos
en las zonas continentales y marítimas, así
como su contaminación y la de la atmósfera,
sin que se tome en consideración que son el hábitat,
fuente de recursos y escenarios espirituales indispensables
del ser humano.
Que la intolerancia y la violencia de cualquier tipo (física,
psíquica, moral, técnica o social) es una conducta
inhumana, irracional, anticultura y contraria a la dignidad
humana.
Que el abuso de poder, las guerras y conflictos armados, el
terrorismo, la persecución política o religiosa,
la emigración forzada, la agresión a la variedad
cultural y en particular a los pueblos indígenas, el
racismo, la xenofobia, la marginación, explotación
y maltrato de la mujer y la infancia, el abandono de las personas
mayores, los egoísmos económicos y los poderes
científicos y tecnológicos abusivos, son evidencias
diarias de violencia que invaden todos los ámbitos
de la Humanidad con intensidad creciente y muchas veces cometidas
en la impunidad.
AFIRMANDO
Que la dignidad individual y colectiva es ficticia:
- Si no impedimos que millones de personas desfavorecidas
padezcan hambre, mala nutrición crónica y falta
de agua limpia y potable.
- Si consentimos que millones de personas sufran las enfermedades
de la pobreza causadas por la carencia de alimentos, por el
agua no limpia o en mal estado o por no disponer de las más
elementales medidas de higiene y atenciones y prestaciones
sanitarias.
- Si no promovemos que todas las personas y a la edad adecuada
tengan acceso a la educación, al trabajo debidamente
remunerado y a la información puntual y veraz sobre
cuantos asuntos les afectan.
- Si no evitamos la discriminación de las gentes y
los pueblos, el maltrato de la mujer y la infancia, el abandono
de las personas mayores y los discapacitados y la agresión
a las colectividades culturales, a sus identidades y a sus
entornos vitales.
- Si toleramos o fomentamos el racismo, la xenofobia, la discriminación
por opción sexual, la persecución ideológica,
religiosa, política o cultural y la emigración
o el refugio forzados y la discriminación contra los
inmigrantes.
- Si permanecemos indiferentes a las agresiones de los países
más débiles por los más fuertes.
- Si no detenemos la degradación del medio ambiente,
la aniquilación de la naturaleza y la extinción
arbitraria de las especies (biodiversidad).
- Si no logramos la humanización de la educación,
las ciencias y las tecnologías, de modo que estas sirvan
al interés general de toda la humanidad, en particular
para que los más infortunados dejen de serlo.
- Si continuamos recurriendo a las armas o el terror y no
al diálogo constructivo y a la tolerancia para solucionar
las diferencias.
CONVENCIDOS de
- Que solo con la promoción, el respeto y el ejercicio
efectivos de la dignidad humana en todas las partes del Planeta,
por todos y para todos, serán posibles la convivencia
en paz, la justicia social, la democracia, el pluralismo,
la igualdad, la libertad, la seguridad, la intimidad, la fraternidad,
la diversidad cultural y la conservación de la naturaleza
a que todos los seres humanos somos acreedores y que debemos
ofrecer a las generaciones futuras.
- Que todo ser humano tiene la obligación ética
no solo de asumir la defensa de la dignidad de la persona
sino la obligación de velar y denunciar los atentados
contra la misma.
- La necesidad de hacer un llamamiento a los países
para que firmen y ratifiquen a la mayor brevedad el Tratado
Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la
alimentación y la agricultura, y se lleve a cabo la
utilización sostenible y la distribución justa
y equitativa de los beneficios.
EXPRESAMOS
el firme COMPROMISO de
- Propiciar y persistir en conductas con respeto y protección
de la dignidad humana y de la biosfera, de modo que lleguen
a convertirse en un hábito cotidiano y universal y
signo eficaz a favor de la libertad y de la autonomía
responsables que hagan posible la convivencia pacífica
como legado para las próximas generaciones.
- Avanzar decididamente hacia un nuevo orden mundial justo,
coparticipado, corresponsabilizado, cooperativo, sostenible,
equitativo y solidario para terminar con la injusticia social,
el hambre y la pobreza, el desmán económico,
el desempleo, la opresión cultural, ideológica
y/o religiosa, el analfabetismo, la marginación, explotación
y maltrato de los inmigrantes pobres, la mujer y la infancia,
los conflictos armados, las guerras y el terrorismo.
- Emprender una reorientación en las inversiones en
investigación, ciencia y tecnología buscando
defender el derecho de todos los seres humanos a la alimentación
y la protección de la salud, poniendo en marcha las
medidas necesarias, y en particular facilitando que todos
los seres humanos se beneficien por igual de los logros de
las ciencias y las tecnologías en cuanto a la alimentación,
la educación y la atención a la salud se refiere.
- Proteger el medio ambiente, la naturaleza y la biodiversidad,
y reparar lo más posible los perjuicios que les hemos
ocasionado.
- Emprender, en definitiva las medidas y actitudes individuales,
grupales, sociales y políticas necesarias para acabar
con la intolerancia y la violencia en sus distintas formas
y para asentar el respeto efectivo a la dignidad humana como
una cultura irrenunciable.
- Exigir a los Gobiernos que lleven a cabo sin demora ni pretextos
injustificables las acciones precisas para hacer urgente y
efectivo este Compromiso.
- Divulgar ampliamente este Compromiso por todos los medios
de difusión posibles, y muy especialmente a través
de los Comités y/o Comisiones Nacionales de Bioética,
entre toda la población del Planeta, solicitando su
toma en consideración y puesta en práctica.
Gijón (ESPAÑA), 4 de octubre de 2002
II Congreso Mundial de Bioética
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