Adolescencia y
depresión ... en tiempos de crisis.
Kaisorak Madriz de Marzoratti
Psicóloga Clínico
El Diario de Miriam:
Caracas, febrero del 2003
"Querido Diario:
Todo ha cambiado, igual que mi País, todo ha cambiado,
se supone que debo hacer otras cosas, que me debo hacer cargo
de todo lo mío, pero tengo tanto sueño... ya
no me levantan en las mañanas, ni me dan besos antes
de dormir, yo solo me quedo silente, como perdida, no se que
decir. Hace unas semanas, todos estaban ocupados, Todos veían
la Televisión, hubo muertos, yo los ví, igual
que aquel día, aquel 11 de abril, ¿sabes?, ese
era mi cumpleaños... cumplí trece años
y me habían comprado unas sandalias de plataforma,
por que ya tenia permiso para usarlas, allí están,
no las pude estrenar, no hubo fiesta, mis amigas no vinieron
y Carlos tampoco, pero no me pude estrenar las sandalias...
quizás no tenia ganas, quizás había llorado
mucho, quizás no quiero ser grande, todavía
no, quizá tengo mucho miedo...miedo...tengo mucho miedo
y solo quiero que mis papas estén cerca de mi, que
me abracen, que me digan que todo esta bien como cuando era
chiquita, pero eso no lo saben, ni yo se los voy a decir,
no puedo, se supone me hago grande. Las noticias dicen que
no se sabe que va a pasar no hay gasolina, disparan en las
marchas, ya no puedo salir, todos pelean... yo siento que
ya yo no voy a ser la misma.... No puedo ver a mis amigas
como antes, ni al chamo del transporte, aún no voy
a la escuela, ni quiero ir.... Que fastidio... ¿suenan
tiros o fuegos artificiales?, no lo sé, ¿y mi
mamá?, ¿donde esta? Se fue a la marcha dice
mi abuela. Ya, comenzaron las cacerolas, otra vez, ¿qué
fastidio?, que encierro solo quiero ver TV y navegar en Internet,
No puedo ser como mi hermana, esa no se pela una marcha, pero
yo no quiero.... A donde todo esto va a parar. Todo es confuso,
no entiendo nada, sólo la música y el teléfono
son mi escape, espero todo esto pase... Miriam."
Así, escribió Miriam este día. Se le
notaba deprimida, confusa e impresionada y es que la crisis
del País ha intensificado su crisis adolescente. La
depresión puede ser un sentimiento frecuente y manifiesto
en los adolescentes, por lo que puede ser oportuno ayudar
y ofrecer orientación a los padres.
En primer término es importante tener claro que estos
jóvenes, que viven un mundo interno confuso, están
sujetos a múltiples cambios pues han dejado de ser
niños. El cuerpo, la mente, las emociones y el pensamiento
les cambiaron, pasó lo inevitable, ese pequeño
creció.
En el mundo psíquico del adolescente se vive un intenso
duelo que los deprime e irrita, podríamos resumir que
el adolescente sufre básicamente por tres cosas: a)por
los cambios de su cuerpo, vive un duelo por la perdida del
cuerpo infantil, b) viven un conflicto existencial, necesitan
descubrir su identidad y el rol futuro a cumplir, por lo que
viven con nostalgia la perdida de la identidad de la infancia,
y finalmente, c) descubre que ya nos lo tratan igual y pierde
a los padres de la infancia, por lo que rechazan los patrones
parentales significativos.
El adolescente, buscan refugio en los grupo pues éste
los representará y cubrirá una necesidad básica
a través del la cual se vea, se identifique y dependa
de él tal como dependía de sus padres. Transfiere
al grupo gran parte de la dependencia que anteriormente mantenía
con la estructura familiar. Necesitan socializar como una
vía para la consolidación de su independencia.
Ante la situación que vivimos, se presenta un gran
inconveniente pues estos jóvenes no pueden salir como
antes. En casa se aburren y corremos el riesgo que cuando
inicien sus actividades ya no paren en casa, por lo que es
necesario orientarles a fin de que se protejan de los grupos
en los que participan.
La depresión o tristeza en la adolescencia puede tomar
formas distintas a lo que conocemos comúnmente como
una depresión. Un adolescente puede ser indiferente,
apático, irritable, intolerante, insomne, inapetente,
y en algunos casos, que no son la mayoría, mostrarse
francamente deprimido. En líneas generales, es silente
y les es difícil identificar que es lo que sienten,
pues sus pensamientos son confusos. Su duelo puede verse incrementado
cuando el entorno familiar, social, político y económico
están también deprimidos por lo que es importante
saber escuchar sus silencio, estar alertas y como padres contener
sus descompensaciones apoyándoles, sin esperar que
reaccionen como queremos.
Por su parte, los padres también enfrentan su propia
depresión, viven un doble duelo. El primero, el duelo
del hijo que se convirtió en hombre pero que, por su
impulsividad sigue siendo niño, con las mismas características
egocéntricas, impetuosas, y rebeldes de cuando tenia
tres años. Es entonces tentador que los padres reprendan
de la misma forma que antes, acosando, castigando, imponiendo
normas y limites, siendo inevitables los conflictos. El segundo,
el duelo por hacerse mas viejos. ¿Pero que hacer? Se
ha comprobado que los padres poseen grandes logros cuando
confían en los hijos que educaron. Al llegar el hijo
a la adolescencia su trabajo suele ser de carácter
preventivo y orientador en especial en estos momentos. Ya
pasó el tiempo de las ordenes ahora es ser orientador
y firme.
Es saludable cuando se realizan acuerdos de familia, se habla
de lo que sucede en el País, se les pide opiniones,
se buscan negociaciones de cómo enfrentar la crisis,
se les previene de los peligros y se les ayuda a planificar,
a pensar en las consecuencias permitiendo que sean ellos lo
que fijen sus conclusiones. Se respira, se habla, se abraza,
se les da esperanzas, se les ofrecen alternativas y finalmente,
se confía en los valores que inculcamos, se confía
en este hijo para la vida.
Debido a los momentos que actualmente estamos vivenciando,
es inevitable que toleremos poco la depresión, tanto
la nuestra, como la de nuestros adolescentes, por lo que se
hace oportuno recurrir a recomendaciones que como especialista
podemos ofrecer:
" Comprenda que el adolescente vive una crisis psicológica
que puede exacerbarse por la crisis nacional.
" Razone y solicítele su opinión en relación
a la realidad que estamos viviendo, respetándosela
sin que sus opiniones como padres interfieran. A lo mejor
se sorprende de lo que puede aprender de estos lógicos
muchachos.
" Pregúntele como se ve a sí mismo.
" Pregúntele si cree que la crisis nacional puede
afectarle.
" Pregúntele si asiste a concentraciones, cuales
son los beneficios de ir en familia o en grupos y que detalles,
cree el, que debe cuidar para protegerse de amenazas reales.
" Ayúdelos a identificar cuando hablan por sus
criterios o por criterios de otros y como eso puede afectarle
.
" Ayúdelos a detectar cuando puede ser imprudente
o impulsivo.
" Muéstrele que hay alternativas y esperanzas.
" Respételes el espacio y solicite respeto por
lo límites y normas del hogar.
" No se frustre si no siguen nuestras orientaciones,
acepte las diferencias.
" De prioridad al afecto, al abrazo y a la esperanza.
" En caso de detectar depresiones severas, ideas suicidas,
aislamientos crónico, alteraciones de la alimentación
o del sueño, busque ayuda especializada.
Realizado por Kaisorak Madriz. Miembro de la Red de Apoyo
psicológico. GAPSICLI. Universidad Central de Venezuela.Caracas,2003.
e-mail: kaisorak@hotmail.com
|