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Violación-Embarazo

Enviado por: PsyGnos | Categoría Sexología  |   El día 25 March, 2004 a las 5:40 pm .

Sociedad
El primer paso-Diario pagina 12
En la misma ciudad, Bahía Blanca, donde se le negó a una adolescente de 14
años interrumpir un embarazo producto de la violación de su padrastro se
reunieron más de 70 mujeres para reflexionar y buscar estrategias que les
aseguren el ejercicio pleno de sus derechos.

por Sonia Santoro

“Prohibido golpear”, rezaba el cartel escrito a mano sobre la puerta del
consultorio de ginecología, en una sala de espera de hospital. Y cuatro
mujeres, obedientes, esperaban ser atendidas. El sketch fue el disparador para
abordar en talleres -coordinados por Perla Prigoshin, experta en Derecho en
Salud, la diputada nacional Juliana Marino y el Instituto de Psicología Social-

distintas aristas de la violencia contra la mujer y temas de salud
reproductiva. Pero especialmente para cumplir el objetivo planteado: crear
el “Foro de custodia de los derechos de las mujeres”.
Hasta ahí podría ser un encuentro más de mujeres, si no fuera porque se llevó
a cabo en Bahía Blanca, ciudad ventosa si las hay, pero en la que el viento
parece soplar siempre del mismo lado. Bahía es una sociedad conservadora, de
militares y empresarios agrícolas (“pacata”, es el calificativo que más se
escuchó en esos dos días por ahí), cuya voz se escucha monopólica desde el
diario La Nueva Provincia. De Bahía -en realidad de Médanos, pueblito que vive
de la cosecha de ajo, ubicado a 50 kilómetros- es la adolescente de 14 años,
con cuerpo y rostro de nena, que acaba de parir a un hijo producto de la
violación de su padrastro -quien todavía está libre mientras se esperan los
resultados del estudio de ADN- porque no tiene recursos y tuvo que pedir
permiso a la Justicia para poder practicarse un aborto. Por eso, para sus
organizadores -el Servicio de Tocoginecología del Hospital Interzonal General
Dr. José Penna y la Defensoría Oficial Departamental- y para sus auspiciantes – el Laboratorio Elea y la Asociación Argentina de Perinatología, entre otros-,
haber logrado que unas 70 mujeres se juntaran durante dos días de marzo para
hablar de lo que les pasaba fue casi revolucionario.
La mayor preocupación que plantearon esas mujeres fueron los embarazos
adolescentes. “Más allá de la promiscuidad, nos preguntamos por qué estas
chicas son mamás tan jóvenes, qué cuestiones culturales hay”, planteó Susana,
una maestra, abriendo el debate. Para Blanca, profesora de inglés, el problema
pasa por la autoestima. “Yo puedo decir cuándo nuestras niñas quedaron
embarazadas, en 8? año… así se sienten importantes”, dijo. “Muchas veces
piensan ‘no puedo tener nada, bueno, tengo un hijo’ pero yo lo que no haría
sería cargar las tintas en las adolescentes”, opinó Andrea, una ama de
casa. “Tampoco es lo mismo si es un embarazo por una relación con su parejita
que si es producto de una violación”, agregó Miriam. Alguien planteó la
necesidad de entender la problemática desde la antropología social. Y Graciela
Schadt, quien lleva adelante un comedor para casi 650 personas (ver aparte),
se salía de su asiento por contestar: “Hay muchas mujeres que no vinieron
porque se sintieron cohibidas porque las trajimos al centro. Viven en
asentamientos, cómo le vamos a hablar de antropología social”. En otro grupo,
el doctor José Luis Castaldi, jefe de Tocoginecología del Hospital Penna,
levantaba la misma bandera: “Para que las mujeres tengan derechos tenemos que
dejar de ser hipócritas porquetodo esto lo sabemos, por eso la idea del foro
es que las mujeres hagan cumplir las leyes. Si acá no se ponen de acuerdo
ilustradas, imagínense esas mujeres que no vinieron hoy acá porque no tenían
zapatillas (ver aparte)”. En un estudio que hizo el servicio que dirige, sobre
1004 mujeres encuestadas anónimamente entre enero y septiembre de 2003, se
halló un 72 por ciento de embarazos no planificados, sobre todo entre menores
de 20 años y mayores de 35; el 43,7 por ciento de ellas no tenía asesoramiento
previo de métodos anticonceptivos y el 20 no sabía cómo se iba a cuidar en
adelante.
Una de las mujeres que sí pudo llegar desde las afueras de Bahía hasta la
Universidad Tecnológica Nacional fue Delia: “Me dije por qué no voy a ir si
soy mujer como cualquier otra”. A los 51, Delia está separada y tiene tres
hijos. Se casó a los 15 escapando de un entorno familiar duro, formado por
padre, tíos militares y hermanos mayores. “A mí me parecía que me hostigaban y
le pedí al que era mi novio si se quería casar conmigo. Al final fue peor el
remedio que la enfermedad. A los tres meses quedé embarazada. Y yo veía a mis
amigas que iban a bailar y yo ya tenía panza. Ellas iban a la playa y yo tenía
que cambiar pañales. Ya no era lo mismo”, dice. En uno de los talleres,
tímidamente, Delia también se animó a hablar:
-Yo quería decir algo que veo en una casa cerquita de la mía. Hay drogas,
alcohol, gente que se agrede, se pelean, todo lo que te puedas imaginar y 11
chicos que ven todo eso. Yo quiero preguntar ?cómo los ayudás? Porque cuando
estuvieron normales yo traté de hablar con ellos. Para la madre está todo
perfecto. Pero ?cómo le explicás a los chiquitos lo que están haciendo los
grandes? Una de las mujeres tiene 6 chicos y otra 7 y vos les preguntás y te
dicen “me los mandó Dios” o “la pastilla estaba vencida”. ?Qué hay que
esperar, que un primo se viole a la prima? Si yo hago una denuncia, qué sé yo
lo que me puede pasar, yo también tengo hijos.
Edith, cartonera y madre de cuatro hijos, del Barrio 1? de Mayo, escuchaba.
Ella también fue madre adolescente. A los 22 ya tenía cuatro. Pero no tuvo
más.
-?Se cuidaba?
-Me cuidé con pastillas hasta que dije quiero tener un bebé. Me enseñó mi
mamá. Pero te digo que es cierto que hay mamás que no saben cómo explicarle a
los chicos. Yo como mamá ya desde los 12 o 13 años siempre les dije sobre la
prevención. A los nenes también: “Mirá hijo, antes de hacer una macana, si vos
precisás una monedita venís y me decís mamá necesito para un preservativo”;
así con todas las palabras, porque una tiene que hablarle a los chicos de esa
forma.
-?Y le pidieron?
-Sí, así que también los hijos que tienen ellos son porque los desearon.
Cintia, una chica de 19 que hace tres vive en el Instituto Alfonsina Storni,
un centro asistencial de mujeres, llegó al encuentro junto a 5 compañeras, de
las 15 que están ahí por historias de violencia familiar. Su pregunta
fue: “?Cómo poner límites al aborto? Cómo no hacerlo tan abierto, porque si no
todas van a quedar embarazadas y se hacen un aborto todos los días porque sí”.
La que respondió fue Marino, quien intervino en la creación de la Ley Nacional
de Salud Sexual y Reproductiva: “Los jóvenes están en contra del aborto porque
les encanta la vida pero a vos te digo que cuando lo legalizás no es que todos
corren a hacerse un aborto sino que la mujer entra dentro de un programa y,
probablemente, no lo repita”.
Los talleres sirvieron para plantear preguntas, exponer situaciones e
intercambiar experiencias pero principalmente para que distintas
ONG,instituciones, o mujeres interesadas por estos temas pudieran saber de la
existencia del otro y trabajar en conjunto. Como cierre, Prigoshin planteó la
creación del “Foro de custodia de los derechos de las mujeres” para llevar
adelante acciones concretas que contribuyan a cumplir la ley. “Si somos muchas
y golpeamos la puerta del intendente, acompañamos a las mujeres en amparos,
controlamos que les lleguen los anticonceptivos… es probable que el foro dé
resultados”, dijo. Y ya hubo una primera cita para el foro. Fue el 17 de
marzo, en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.

Enviado por
Lic. Cristina Tania Fridman
Colaboradora Salud Sexual ConsultaPsi

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