Al igual que la importancia del porte del genital masculino en el desempeño sexual, la cavidad femenina genera intrigas en torno a su capacidad y a sus necesidades. Es decir, si requiere que su contraparte posea el mismo tamaño para asegurarse de que lo pasará bien con ese compañero sexualmente. Para averiguarlo, sigue esta nota. (TERRA.cl)
SANTIAGO, septiembre 12.- Por años los hombres se han preocupado y reído del tamaño del pene, y éste se ha trasformado en materia de discusión desde adolescentes entre su género.
Sin embargo, el tema del tamaño de la vagina, pareciera ni existir entre las mujeres. Aunque algunas no conocen a fondo la anatomía de sus genitales, muchas creen que es tamaño estándar, por decirlo de algún modo.
¿Qué es la vagina?
“La vagina es un conducto membranoso y fibroso que se extiende desde la vulva hasta la matriz o útero”, dice el doctor Norman Haire en su libro Los grandes misterios de la sexualidad.
Al respecto añade: “Las paredes de la vagina, como las de las trompas y el útero, constan de tres capas, la superior de las cuales recubre una membrana mucosa”.
Debido a esto y a los pliegues que presenta, la vagina es capaz de distenderse, es decir, tiene poder elástico, demostrándose esto en el uso de tampones o en el alumbramiento propiamente tal.
“Su capa central muscular posee numerosos vasos sanguíneos que se dilatan durante las relaciones sexuales, produciendo, por decirlo así, la erección de la vagina, fenómeno que permite a ésta adaptarse y oprimir ligeramente el pene, con lo cual las terminaciones nerviosas de éste entran en contacto más estrecho con la de aquélla”, afirma el Dr. Haire.
Por lo tanto, ¿el tamaño de la vagina influye en el disfrute sexual?
Tamaño y goce
En gustos no hay nada escrito y si bien a algunas los prefieren grandes, a otras no le es importante. El tema del placer sexual está fuertemente influenciado por factores sicológicos, más que con grosores y longitudes. Al menos lo es para las mujeres, ya que por su anatomía adaptable, el orgasmo no sólo es producto de la penetración, sino también de las estimulaciones previas y durante la relación sexual.
Es más, gran parte del placer sexual femenino se logra en la parte exterior de la vagina, donde se reúnen el mayor número de puntos sensibles y erógenos de la mujer, además del clítoris, cuya estructura se extiende hasta las paredes vaginales, midiendo varios centímetros más de los que muestra exteriormente.
De manera muy similar opina el
sexólogo argentino Dr. Enrique
De Rosa: “Es real que las
relaciones de tamaño ocasionan mayor o menor intensidad de la
percepción, por lo cual, por ejemplo, una mujer en general
grande puede sentir menos con un hombre pequeño. Pero la
realidad es que dado que la mayor parte de las terminales
nerviosas más sensibles se hallan en la parte más externa, ni
uno ni otro (pene o vagina) influye mucho en el goce sexual.
El punto G por ejemplo está situado no muy profundamente.
Ahora sí, la técnica del acto sexual, la vitalidad de la
relación, es factor determinante”.
A mayor experiencia, ¿mayor
profundidad?
Muchos podrían preguntarse si una mujer
muy experimentada sexualmente debería tener per se una
vagina amplia o más dilatada.
Sin embargo, esto no es obligatorio, pues si
la mujer ejercita constantemente los músculos internos, ésta
no se dilataría en extremo.
Esto, excluyendo a aquellas mujeres que luego
de una seguidilla de partos uterinos han perdido la
elasticidad de su conducto vaginal o el tono muscular, bajando
su goce sexual e incluso provocando más de algún problema
cotidiano, como la incontinencia urinaria, entre otros. Un
problema que hoy tiene solución a través de la cirugía, que
rejuvenece y elimina esos problemas vaginales con una sola
operación.
Entonces, ¿la vagina es
extensible?
Así pareciera ser y así lo demostraron
Willibrord Weijmar Schultz, Pek van Andel, Ida Sabelis y
Eduard Mooyaart, en 1999 a través de su estudio Resonancia
magnética del hombre y la mujer durante el coito y la
excitación sexual femenina.
En dicha investigación se concluía que al
penetrar el pene en la vagina, ésta tiende a ir al frente o
detrás de la cerviz, éste se proyecta ligeramente dentro de la
vagina, llenando un espacio cerrado que permite una mayor
inserción.
Durante el coito el útero se mueve hacia
arriba alrededor de 2,5 centímetros, permitiendo que éste
penetre completamente sin topar con la cerviz y acomodándose
al espacio existente. Entonces, todo está en la posición y
movimiento del coito, más allá del tamaño del pene o la vagina
en cuestión. El resto es estética, vanidad o pudor.
Karen Uribarri Guzmán
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